Obituario

El Bo, genio y figura

  • Sus jaleos ‘Viva Jerez que es una mina de paraos’, ‘Fuegooooo’, ‘Huyeeee’ o ‘Cógeme que me caigo’ forman ya parte de la historia

El Bo, en una de sus clásicas pataítas. El Bo, en una de sus clásicas pataítas.

El Bo, en una de sus clásicas pataítas. / Miguel Ángel González

Manuel Soto Barea ‘El Bo’ se distinguió siempre por su calidad humana y por un ángel al alcance de pocos. Su manejo del compás era exquisito, pero su capacidad para improvisar y convertir en gracia cualquier situación, en muchas ocasiones sobre el propio escenario, fue sin duda otra de sus mayores virtudes.

Frases como ‘Viva Jerez que es una mina de paraos’, ‘Fuegooo’, ‘Cógeme que me caigo’ o el popularizado ‘huyeee’ quedarán para la posteridad como algunos de sus más célebres jaleos, no en vano, el artista jerezano se convirtió en una pieza de lujo para muchos compañeros de profesión a la hora de grabar o como complemento a sus actuaciones en directo.

Precisamente, al hablar de jalear, decía: “No todo el mundo sabe, porque como yo digo, hay jaleos perdíos, jaleos ‘esparramaos’ y jaleos que están a tiempo. Yo tengo ese punto bueno a la hora de pegar un jaleo a tiempo, y cuando está la cosa mala pa que no se dejen entregar (pone las manos como si fuera a ir preso) dices ‘huyeeeeee’ y lo tapas”.

Estaba orgulloso de haber contribuido, de alguna manera, a dignificar el oficio de palmero, una labor que llevó a cabo a través de la que Moraíto denominó ‘Filarmónica de Santiago’ junto a Chicharito, Gregorio Fernández y Rafael Romero. “Al menos hoy día a las palmas y a los jaleos se le está dando la importancia que se debe, porque antes no se le daba. Cuando había que tocar las palmas se llamaba a cualquiera para que subiera, pero ahora no, y eso es importante, los artistas llevan a sus propios palmeros. Las palmas son como una base y en determinados cantes son necesarias, si no hay palmas, el cante es como un jardín sin flores”.

El Bo, en una pataíta durante el espectáculo VORS en Villamarta. El Bo, en una pataíta durante el espectáculo VORS en Villamarta.

El Bo, en una pataíta durante el espectáculo VORS en Villamarta. / Miguel Ángel González

Cuando se le preguntaba por cuál era el secreto del cariño que le profesaban todos, el Bo lo tenía claro: “Porque soy persona, algo que me inculcó mi padre. ‘Tú primero persona, y luego lo que tú quieras ser, americano, australiano’”, contaba entre risas.

Porque yo no sé bailar, no sé cantar, los artistas son mis hermanos, ojalá cantara yo como ellos. Además, soy el único que no soy Sordera, soy ‘El Bo’, que me lo puso Terremoto el padre. El boca, el boca, el boca y se me quedó ‘El Bo’ pa los restos”.

Curiosamente, Terremoto “moría con el Bo, era su amigo del alma”, contaba ayer José Mercé. “Iba a casa a buscarlo y el Bo hacía con él lo que quería, yo he visto afeitándole y dándole con la brocha en el hocico, pero al final, como también pasaba con mi tío Sordera cuando le quería pegar, el Bo soltaba una de sus cosas y acababan riéndose”.

Manuel Soto 'El Bo', en una entrevista a Diario de Jerez. Manuel Soto 'El Bo', en una entrevista a Diario de Jerez.

Manuel Soto 'El Bo', en una entrevista a Diario de Jerez. / Miguel Ángel González

Su talento y su humanidad lo despachó desde siempre sin distinción entre famosos o menos famosos. Hasta Lola Flores, “que a mí me decía Carapájaro”, sucumbía a su arte. “En Madrid nos la encontrábamos a veces de madrugada. Una vez en medio de la Gran Vía a las tres de la mañana nos la encontramos mi hermano Vicente y yo. Na más que le hice compás (toca las palmas) se puso a bailar y al final acabamos en su casa de fiesta”.

A pesar de que en los últimos años sus pulmones le llevaban por la calle de la amargura, era escuchar un cante por bulerías y olvidarse de todo. “No puedo ni escuchar el cante, porque como escuche algo bueno, me motivo, me pongo a bailar y me tengo que llevar dos horas sentado con el oxígeno puesto”.

A lo largo de su vida fue protagonista de infinidad de anécdotas, pero quizás una de las que ha quedado en el recuerdo de muchos jerezanos fue su aparición, vestido de angelito, en la zambomba representada en el Villamarta en 2005 por la Peña Fernando Terremoto y donde puso al teatro a sus pies.

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