Cultura

Juegos de identidad real

M E habían hablado de Pedro Osakar ante de conocer su obra. Alabaron sus dotes gestores al frente del decanato de la facultad de Bellas Artes de Granada, su trascendente posición como docente y, por supuesto, su actividad creativa. Conocí, más tarde, primero su obra escultórica, aquellas estructuras múltiples que encerraban posiciones sugerentes y que abrían rutas expectantes desde un racionalismo formativo. Después, incluso, seleccioné unas piezas suyas para una colectiva de la que fui comisario y donde se hacía un recorrido por el arte granadino contemporáneo. Más tarde he podido contemplar con sumo entusiasmo una obra abierta, madura, con carácter y haciendo participar de muchas circunstancias, plásticas, estéticas, visuales y conceptuales.

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