Cultura

...Y estaba todo escrito...

  • El Archivo Municipal y los fondos de González Byass celebran su Día Internacional; tres generaciones de archiveros hablan de la profesión

Los legajos o esos documentos, a veces olvidados por los ciudadanos, que celosamente se guardan en el Archivo Municipal y que forman parte del patrimonio jerezano desde el siglo XIII, celebran su efemérides. El Día Internacional de los Archivos, que en realidad es el 9 de junio, se conmemora desde ayer hasta mañana viernes con un programa de actividades que incluye visitas guiadas por las dependencias del Archivo, situadas en la Biblioteca Central, entre las 10 y las 14 horas.

Fueron muchos los escolares, y no tan niños, los que se acercaron a conocer con más detalle las joyas que se conservan en este espacio, así como las labores que allí se desempeñan. Para ello, está abierta una exposición documental, con una selección de documentos, que permiten vislumbrar el magnífico nivel del Archivo Municipal, en la que destacan los privilegios reales, una carta náutica de 1500, actas capitulares del siglo XV, reglas de hermandades, protocolos notariales desde 1392, el Libro de Repartimiento (siglo XIV)... También se incluye una pequeña exposición bibliográfica sobre los libros de Historia de Jerez más significativos, como las obras de Hipólito Sancho de Sopranis, Padre Rayón, Mesa Xinete, Bartolomé Gutiérrez y el archivero Agustín Muñoz y Gómez, y de contemporáneas como las de Emilio Martín García, Antonio Cabral, Diego Caro Cancela, Esperanza de los Ríos, Fernando Aroca, Manuel Romero Bejarano, Antonio Mariscal, José Gómez Palomeque y Pepe Cirera, entre otros. A la apertura de su archivo también se sumó González Byass, con visitas a sus fondos.

Y por tanta Historia, dentro también de la conmemoración de esta efemérides, tuvo lugar ayer un acontecimiento singular, "irrepetible", aseguran algunos. Tres generaciones de archiveros de la ciudad tomaron la palabra en la sala Compañía. O lo que es lo mismo, pasado, presente y futuro del patrimonio documental de Jerez de la mano del director del Archivo y Biblioteca del Obispado de Jerez, Domingo Gil Baro; el responsable del Archivo Histórico y Biblioteca de González Byass, Jesús Anguita Duarte, y Manuel Antonio Barea Rodríguez, archivero municipal de Jerez, que estuvieron moderados por Santiago Saborido Piñero, archivero del Archivo de la Consejería de Agricultura en Sevilla. Previo a la charla, se expusieron de forma virtual esas joyas del Archivo.

Cuatro voces, cuatro nombres, cuatro maestros a los que Jerez debe su servicio, cariño y entrega al papel, "y a la gente". Gestos que permiten que sigan vivos documentos que son testigos de la Historia, pero que existen también porque otros los legaron de su puño y letra. "Archivero se nace, y con el paso de tiempo se va aprendiendo", asegura Gil Baro, que demanda más interés por la investigación por parte de los ciudadanos, "que no se interesen tanto por el origen de sus nombres y sí más por la Historia en sí". Y sí, aún hay desidia de dueños que no saben lo que tienen en sus casas, documentos incluso del siglo XV que llegan a los archivos en muy mal estado. "Por ser cosas antiguas algunos no los quieren, porque no les dan nada económicamente", apunta Barea, aunque señala que estos casos son cada vez menos, "hay más concienciación". Y con los tiempos, ha venido para ayudar la tecnología, la digitalización, que permite una mejor conservación de los originales. "Sí, esta innovación ha revolucionado los archivos, pero lo que más aporta a todo es el cariño al documento", dice Anguita. "Para Jerez es fundamental la existencia de estos tres archivos", añade Saborido. Y lo suscribe Gil Baro, que asegura que quien no se interesa por la Historia, "no se interesa por sí mismo". Y augura un buen futuro para el patrimonio documental y su conservación, "siempre que haya interés de quien esté a su cuidado, todo esto seguirá. Estos escritos son testigos mudos . No hay que olvidarlo".

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