Tener memoria, a pesar de ser selectiva, es agridulce, y lo mas doloroso es tener conciencia social. Me explico: Encontré una bandeja conmemorativa, fechada en 1965, de mi paso por el pre-universitario del Instituto Coloma, y acudió a mi memoria las campañas en favor de los pobres. Cientos de estudiantes, en camiones cedidos, marchábamos por Jerez para recoger alimentos, y a través de "Pro suburbios" y de "Cáritas" distribuirlos en las familias necesitadas. Monseñor Cirarda, el Director Espiritual del Instituto, Ruiz de Azúa, la JEC, eran animadores en las vacaciones de Navidad. Junto a otros colegios recibíamos una visión de la ciudad diferente del vivido en las aulas. Pues hoy, más de 50 años después, estamos en lo mismo. Jerez tiene un 33% de habitantes en riesgo de pobreza, más de setenta mil ciudadanos. Es verdad que en aquellos años la pobreza era severa, pero existe el mismo problema. Hay más de una decena de organizaciones que reparten alimentos, actividad muy loable, y es prueba de la existencia del problema. Jerez, la ciudad de los palacios, de las bodegas, del caballo, sigue igual. "¡Vivan las caenas!"

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