Análisis

Ángel Heredia Barea

Amamos a las cofradías y al mundo apasionadamente

Estamos Sin duda en un tiempo de gracia para todo el pueblo fiel de Asidonia Jerez, un sucesor de los apóstoles fue enviado el pasado 31 de Julio para gastarse en un servicio de comunión con esta Iglesia particular. Para los que nos identificamos como cofrades, el Sr. Obispo subrayo de una manera clara y concisa que la religiosidad popular es una manera legitima de vivir la fe cristiana, siendo discípulos de Cristo que siguen fielmente el evangelio.

En unas preciosas palabras que dedico a las Cofradías, indicó que vamos a encontrar a un hermano que trabajará por el crecimiento espiritual de cada uno de los cofrades de esta diócesis y que con nuestra corresponsabilidad para la evangelización espera de nosotros un serio compromiso laical.

Los cofrades sabemos que nuestras cofradías pueden ser fermento para que las masas populares tengan verdaderos encuentros con Dios. Nuestro carácter secular nos debe llevar a esa cristiana mentalidad laical que nos proporciona el conocimiento de nuestros conciudadanos. El mundo es nuestro lugar, todas las situaciones y las circunstancias de la vida pueden y deben ser un lugar de santificación personal. Nuestras cofradías están enclavadas en medio del mundo, en medio de nuestros barrios, entre nuestros vecinos y son verdaderas oportunidades cristianas para que cada uno de nosotros se ejercite en la santidad tal y como nos decía el futuro Papa Benedicto XVI "La santidad puede ser realizada en cualquier estado y condición", ¿Hay alguien que conozca mejor la realidad de nuestros barrios que los cofrades?

Anunció el prelado que cada cofradía esta llamada a ser en su entorno una escuela de vida cristiana que ejercite la caridad generosa. Por tanto, el cofrade debe ser un reflejo de Cristo en su trabajo, en su matrimonio, con sus amigos, allí donde haya un cofrade se debe notar. Nuestra Fe y vocación afectan toda nuestra existencia, no somos cofrades los sábados de 8 a 9 o cofrades durante la procesión y los cultos, nuestra vocación aun siendo personal, tiene la misma misión de santificar el mundo que compete a toda la Iglesia, y es una condición que nos afecta en todo lugar y toda hora, desterremos esa doble vida que separa cuerpo de alma, unidad de vida¡¡

El objetivo de nuestra vocación cofrade es llegar a ser santos, a formar matrimonios santos, familias santas, ciudadanos santos, comunidades santas, en definitiva, a transformar nuestra existencia y la de los nuestros en una autentica imitación de Cristo. Indicaba San Josemaría Escrivá "La conversión es cosa de un instante, la santificación es cosa de toda la vida ".

La Fe nos proporciona una visión sobrenatural de nuestro día a día, también de la vida y acontecimientos de las cosas pequeñas en nuestras hermandades, cuando estamos en la casa hermandad, montando los pasos, limpiado plata, en el grupo joven, tenemos que ayudar a nuestros hermanos y vecinos a tomar su vocación cofrade con un carácter sobrenatural y desde ahí materializar la vida espiritual reflejando a cada uno de nuestros titulares en nuestras vidas.

D. José cuente con que los cofrades trabajaremos incansablemente con nuestro pastor. ¿Y sabe por qué…? Porque los cofrades amamos a las cofradías y al mundo apasionadamente.

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