Análisis

francisco andrés gallardo

Amanecistas

El origen del amanecismo excelso de José Luis Cuerda nació en un rutinario y bostezante desplazamiento a Madrid cuando entre la monotonía del páramo soriano al cineasta se le ocurrió pensar "y si entre los rótulos de por aquí se anunciara que hemos llegado a Londres". Y de esas chispas sublimes cambió su historia y la de los demás.

De la ironía urbanita sobre la España despoblada, ahora tan en primer plano de la preocupación social, surgió la hiper-surrealista Total, un telefilme "surruralista" narrado por un pastor fugado del apocalipisis, encarnado por Agustín González y donde Cuerda trababa Berlanga con Buñuel, Mihura o Gila. La caricatura delirante de la España rural con todos sus clichés es en realidad un aguafuerte de las relaciones sociales y un disparate espacio-temporal que en Hollywood se habría convertido en saga de superhéroes. Total se ambienta en el año 2586, recién llegado el fin del mundo a una sociedad pre-industrial. "No es ciencia ficción porque aquí no hay ciencia", vino a aclarar el creador cuando se anunció tan extraño telefilme para su tiempo, en diciembre de 1983. Cuando el pasado martes por la noche Total se programaba en La 1, una cadena tan desanimada, como homenaje al fallecido director, se sobrevenían las sensaciones de aquel estreno navideño del 83, cuando sólo habían dos canales minis, y lo de "Londres, ovejas" surgía como un incoherente desfase entre una programación oficialista, aún de señores muy serios y demasiados programas afectados. En toda esa gran broma dialéctica (no bien entendida) ya estaban Luis Ciges, Manolo Alexandre, resucitado, y Miguel Rellán y sus peripatéticos diálogos. Una sátira enciclopédica de La Codorniz que, a la vista está, pertenecía más a los espectadores del futuro que a sus coetáneos. Total pudo desembocar en una serie, Ab urbe condita, cachondeo intermediterráneo, pero en TVE no lo vieron claro y por entonces no existía Netflix (ni Canal Sur). Cuerda amontonó el guion y le salió una película que llamó Amanece, que no es poco.

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