Análisis

Francisco Reinoso

Arabia Saudita, Yemen, venta de armas

Puedo elevarme, falsamente, como defensor de una ética contra la venta de armas, comercio de sangre y muerte. Este comercio se ha convertido en un mercadeo que busca sus clientes en los conflictos de otros países; no como ayuda a la defensa de los derechos humanos, sino como incremento beneficios empresariales. Los países, España entre ellos, venden a los que le quieren comprar, como si fueran camisas o tomates. El rey Juan Carlos, el ex ministro Soria, la ex ministra Ana Pastor y el ex ministro de Defensa, en 2014, fueron a Arabia Saudita a vender el proyecto del AVE. Amnistía Internacional denuncia continuamente las violaciones de los derechos humanos en ese país. Dicen los políticos que con la venta de armas a Arabia defienden los intereses patrios en la provincia, pero no hay plan para cambiar la situación de penuria y desempleo. Los trabajadores ejercemos nuestra función en lo que hay: Normalmente no podemos elegir. Recuerdo que en 1977, los obreros de Cádiz boicotearon el arreglo del buque insignia chileno Esmeralda, como protesta por la represión del General Pinochet. Los tiempos no cambian: Pan, trabajo y libertad.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios