Una vuelta más

Finge hasta que lo consigas

El autor aborda un caso rocambolesco, relacionado con tecnología y salud, que ha conmocionado a la sociedad americana y puesto en alerta al resto del mundo sobre los ‘inventores de humo’

‘En busca de sangre en Silicon Valley’ trata el inverosímil caso de Elizabeth Holmes. ‘En busca de sangre en Silicon Valley’ trata el inverosímil caso de Elizabeth Holmes.

‘En busca de sangre en Silicon Valley’ trata el inverosímil caso de Elizabeth Holmes.

Cuando la realidad no entusiasma, siempre se puede recurrir a la ciencia ficción, un género narrativo basado en coordenadas imaginarias o meras especulaciones sobre avances científicos y sociales con supuesto impacto en la humanidad. De ahí han surgido fascinantes obras literarias y cinematográficas que, de alguna forma, plantean retos monumentales a la sociedad. Con esos mimbres, se dan casos en la vida cotidiana más propios de películas fantasiosas, como el de Elizabeth Holmes, fundadora con sólo 30 años de la multimillonaria empresa que en 2014 sugirió inventar un gran hito histórico de la medicina, para acabar condenada en 2022 por una de las mayores estafas ocurridas en Estados Unidos.

El 11 de febrero se cumplen 175 años del nacimiento, en 1847, del prolífico inventor americano Thomas Alva Edison, con más de mil patentes a su nombre, entre las que destacan el fonógrafo, la cámara de cine y, cómo no, la bombilla incandescente. Curiosamente, el artilugio tecnológico ideado por la mencionada Holmes llevaba el apellido del insigne descubridor, consistiendo en una máquina capaz de realizar más de 70 análisis clínicos partiendo de unas simples gotas de sangre, extraídas del sencillo pinchazo en un dedo y con una sola muestra. Sin lugar a dudas, suponía una colosal revolución médica que, de haber sido cierta, permitiría el abaratamiento y rapidez en la detección de múltiples patologías humanas. El problema es que, conociendo que el alquímico aparato no funcionaba, lo ocultaron y falsearon durante años, embaucando a grandes inversores como el magnate de la comunicación Rupert Murdoch, o el de la tecnología, Larry Ellison (séptima fortuna del mundo), además de Henry Kissinger, Bill Clinton y Carlos Slim, entre otros, que permitieron a la compañía Theranos de Elizabeth Holmes ser valorada en su día por encima de los 9.000 millones de dólares.

"No he fallado. He encontrado 10.000 formas en que no funcionará", reconocía sin rubor el mítico Edison en el Siglo XIX cuando algún invento se le resistía, modestia de la que a todas luces careció su admiradora Elizabeth, ahora caída en desgracia. Ella podría enfrentarse hasta a 80 años de cárcel, cuando Forbes o Fortune llegaron a considerarla como la joven más acaudalada del momento y símbolo del todopoderoso Silicon Valley californiano, del que emanan grandes invenciones y de donde han surgido otros genios como Bill Gates, Steve Jobs o Mark Zuckerberg. El problema es que en esa mina americana de prodigios tienen un lema que ha demostrado poca fiabilidad o inventiva: "Finge hasta que lo consigas"…

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue Editor Jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como Jefe de Prensa del Circuito de Jerez.

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