Desde estas páginas se ha loado con absoluto merecimiento la figura de D. Justo Casas.

Doctor en Ciencias Químicas, supo entender la conveniencia de ampliar su formación en el extranjero, mostrando el camino a los jóvenes que deseen dedicarse a la investigación.

En Italia, le tentaron para que se quedará a trabajar allí, pero como algunos otros madrileños tuvo -la suerte y el privilegio-, y acertó al decidirse a venir y trabajar en Jerez.

De la mano del añorado D. Mauricio González Gordon, se adelantaron más de medio siglo a la I+D, a la que tan difícil encaje se le encuentra en la empresa española y fue al campo de la Investigación, en el pionero CIE de González Byass, al que dedicó su vida profesional.

Tuvo tiempo de escribir y publicar, para que las siguientes generaciones pudiéramos conocer más y mejor los Vinos de Jerez. Abriendo camino a la enología moderna y a cientos de profesionales dedicados a ella.

Justo estudiaba y analizaba lo que les hace únicos y les convierte en auténticas joyas enológicas, desentrañando misterios e identificando las rutas por las que debía transcurrir la innovación de los Vinos de Jerez.

Le dio también tiempo a ser un destacado académico de la Real Academia de San Dionisio y durante años representó a España en la Organización Interprofesional de la Viña y el Vino, prestando atención a la enorme importancia que le debemos conceder a nuestra proyección internacional.

Yo tuve el privilegio de conocerle y de coincidir muchas veces con él, a pesar de que mi llegada a Fedejerez coincidió con la fecha de su jubilación.

Tuve la suerte de ser su vecino. Gracias a ello mantuve cientos de conversaciones, en las que Justo mostraba infinita paciencia ante mis preguntas y consultas sobre nuestros Vinos. Era capaz de condensar toda su ciencia para hacerla accesible a un profano como yo.

Hombre discreto y metódico, extraordinariamente educado y de conversación interesantísima. Siempre era un placer toparse con él en el rellano de la escalera, en el portal o mejor aún por la acera de la Avenida, lo que permitía extender la conversación hasta al menos alcanzar el número 6, en el que hasta hace pocos años estaba instalada la sede de Fedejerez.

D. Justo Casas hacía honor a su nombre. Del latín iustus, derecho, justo, honrado, íntegro, un hombre de ley.

Descanse en paz.

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