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Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

Libres de pecado

Maradona, el hijo díscolo de Dios

¿Ha sido Maradona otro hijo de Dios? La especie humana lleva más de 2.000 años debatiendo si Jesús de Nazaret fue el Hijo de Dios hecho hombre que vino a la tierra para salvar a la humanidad y enseñarnos la buena nueva, es decir, la fórmula de acceder al paraíso junto a Él.

Durante estos últimos veinte siglos, los que creían a pies juntillas que Jesús era Dios, mataron en el nombre de Dios a millones de personas que no lo creían. Al mismo, tiempo, los que defendían que Jesús era un profeta pero nunca fue Dios, en los últimos trece siglos, cuando Mahoma los unió, también mataron a millones de los primeros. Hoy en día, según qué fuentes, nos dicen que hay más de 2.000 millones de cristianos, más de 1.000 millones de musulmanes, unos 15 millones de judíos, pero que tienen el poder económico de más de 3.000 millones de creyentes. Sin meter en esta historia a las religiones orientales (Hinduismo, Budismo, etc.), a fecha de hoy siguen sin ponerse de acuerdo sobre qué dios es el verdadero o Si Jesús es Hijo o no de Dios. Por supuesto se sigue matando en el nombre de Dios.

A los hombres, mujeres incluidas, nos encanta crear dioses a nuestra imagen y semejanza, a ser posibles, dioses del tipo que aplauda mis gustos y mis vicios. Maradona es el último hijo de Dios, creado por hombres y mujeres, que se nos ha ido, imaginamos que ya está sentado en la mesa de su padre, con el resto de hijos, que nosotros los humanos hemos ido creando a lo largo del tiempo.

Pero al igual que pasó con Jesús, Maradona tiene su detractores, aquellos que alzan la voz, diciendo que como futbolista, dentro de un terreno de juego, Diego jugaba como dios e incluso, si no era hijo de Él hecho futbolista, al menos tenía su mano izquierda. Sin embargo fuera de la cancha no podía ser dios porque era un pecador. Drogadicto, maltratador de mujeres (no digo lo de maltrato de género porque está en confinamiento, no está claro del todo que hayamos vivido en un patriarcado durante los últimos 3 o 4 mil años, por poner una cifra, en el que la mujer haya sido considerada inferior, en todos los aspectos, al hombre o al menos eso se dice por las tiendas de calle Serrano), amigo de la mafia e íntimo de los ateos más grande del pasado siglo, gente que desprendía un fuerte olor a azufre y, según dicen, yo no lo puedo asegurar, tenían rabo y cuernos. ¡Cómo puede ser Hijo de Dios alguien que se jactaba de llamarse amigo de Hugo Chaves y Fidel Castro! ¡El acabose!

Aunque ahora que lo pienso, el de Nazaret solía defender a prostitutas, adulteras y pecadores de toda índole. ¡Cómo era eso! ¡Ah! cuenta Juan, que un día, los escribas y fariseos le llevaron a una adúltera, y Jesús, tras ponerse a escribir con el dedo en la tierra, les dijo: “Aquél que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Maradona no es un dios. Fue un futbolista con un talento excepcional, que desde la aparición de Messi se disputará el título de dios del fútbol con éste. Incluso habrá quien hable de Pelé como candidato a dicho reconocimiento. Título que solo existe en el corazón de cada aficionado. Por lo demás, fue un hombre con sus virtudes y su multitud de defectos, de pecados. Defectos y pecados que finalmente han acelerado su muerte.

"Yo sé la culpa que tengo y no lo puedo remediar". Diego Armando Maradona.

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