Para ser absolutamente honestos y empezar a proclamar un mundo de paz y bonhomía debemos empezar a hacer las cosas en condiciones. ¿Cómo es posible que las pirámides sigan en pie cuando no hay monumento más insigne a la esclavitud humana? ¡Ni la plantación de algodón de ese 'Masa Reynolds' que tantos latigazos le dio al pobre de Kunta Kinte! ¡Dinamitemos las pirámides!, proclamo a los vientos. ¿Y El Escorial? Es un símbolo del poder absoluto y omnímodo del hijo de un emperador. El tal Felipe II era un tipo que no permitía que le llevaran la contraria. ¡Abajo con él! Y qué me dicen de la carretera de Ronda por la Sierra, construida por Primo de Rivera. ¡Volada por los aires ipso facto, que ya veremos lo bonita que nos queda la que construyamos encima! Hay que borrar de la memoria a todos los que nos antecedieron y que no ejercieron como perfectos demócratas aunque, en sus tiempos, dicho concepto ni siquiera se entendiera. En Jerez podríamos empezar a tirar por tierra las piedras del Alcázar, sede de asedios y torturas. ¡Empecemos, camaradas! (Ironic mode on).

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