Ya no serán las fiestas del Pilar, sino las de Venus. ¡Oh! Venus, amada Afrodita griega, hermana de la tierra, madre del amor y de la guerra, ancestro femenino del pueblo romano, manzana de discordia en la engañosa belleza de tus formas. De nuevo renacida en la sin par estulticia y en las ocurrencias ¡tan graciosas! de los elfos morados que pueblan la Caesaraugusta ciudad del Ebro. A ella quieren volver las fiestas patronales, a Venus y al Ebro, tan solo superado por la longitud del Nilo y la inabarcable estupidez de los hombres. Amén de la depresión del río, se puede llegar a una mayor cárcava de la cultura en la ignorancia de la historia, con tal de sacar del terreno de juego todo lo que a cristiano huela o aflore. Y bajo el paraguas de la memorable Roma, proponen como alternativa a las fiestas del Pilar las, sin duda, siempre arcaicas fiestas paganas para honrar a Venus y el Ebro. No hay adoquines suficientes en España y ahora son los montes quienes se confabulan para el parto del ratón /Al portavoz de Podemos en el Ayuntamiento de Zaragoza, Fernando Rivarés, no se le ha ocurrido otra cosa que la que acabo de exponer. No hay mejor alternativa a la 'prohibida fiesta patronal de Aragón' que la sustitución por una fiesta pagana, tan arraigada en nosotros, como esta de Venus-Afrodita. No queda ahí la cosa, sino que se la quiere trasladar a abril. Supongo que, con intenciones primaverales, no la vayamos a confundir con la Hispanidad cristiana, tan denostada, la pobre. San Yago debió ser un personaje de leyendas artúricas; Colón un señor que pasaba por allí; los Reyes Católicos un cuento de los hermanos Grimm; y así todo; y así nos va. Y siendo primavera celebraremos el despertar de los campos como una ventana abierta para compensar la tristeza que tanto nos ha generado la pandemia. La pandemia de tontos, presumo. Como diría Gandhi, cuando un imbécil llega al poder es porque sus votos están muy bien representados. /No quieren la tradición cristiana y se vuelven a la mitología pagana. De verdad, querido Teófilo, no hay por dónde coger el asunto y se me desajustan los cojinetes del cerebelo. Tal es la estultífera nave en la que hacemos tan penosa singladura. Aún no se han percatado de que el cristianismo no rompió tradiciones, sino que purificó barbaridades. Ahora se quieren poner en manos de unos dioses que se matan y devoran entre sí (véanse Saturno, Urano, Zeus y Cronos); y de paso se cultiven con las pinturas de Goya, el baturro que dejó algo pintado en las cúpulas de uno de los templos más emblemáticos de la cristiandad. /También en las guerras de Arauco usaban el símbolo de Venus contra la conquista española. Porque ahora, en la actual e ideológica corriente indigenista, cargan las tintas en lo maléficos que fueron los conquistadores españoles, con misioneros incluidos. Con esta leyenda negra vamos tirando años y siglos, y ya está bien de tanta perra injusticia y tanta desinformación. Pareciera que España ha sido la malvada nación de todos los tiempos; cuando en realidad ha sido la que mayor evangelización y cultura ha aportado en todos los lugares por donde ha sido. Le podríamos decir a López Obrador, por ejemplo, que vuelva a recuperar las tradiciones aztecas y sigan arrancando el corazón a las jóvenes vírgenes que sacrificaban. El cristianismo y España han ido civilizando, con sus fallos, pero sin duda liberando de monstruosas barbaridades. Al presente la historia de España y su probado esfuerzo cristiano y misionero se ha vuelto tabú. ¿También es tabú el esfuerzo de occidente por implantar la democracia y los derechos humanos en Afganistán? ¿Tenemos que respetar las culturas y tradiciones que permiten la ablación, pegar y lapidar a las mujeres o ejecutar a los homosexuales? ¿Eso es tradición o barbarie? Ciertamente estamos ante una confusión entre derechos y costumbres. ¿No vale ya la Declaración de Derechos Humanos como principal reclamo de civilización para todos los lugares y tradiciones del mundo? ¿En qué piensa este occidente nuestro que no tiene criterio para defender siquiera sus propios valores? Perdón por este excursus al que me aboca Venus, pero no puedo por menos que reírme de esta pamplina mitológica que pretende tirar por tierra lo cristiano (ese es el trasfondo) en aras de un arqueologismo falso y trasnochado, a todas luces. Que haya gente dispuesta, incluso a ocultar a la primera y más antigua tradición cristiana de la Virgen del Pilar por una majadería de semejante tamaño, sólo indica que, o la incultura e incompetencia es supina, cosa que sería perdonable, o que la intencionalidad laicista se sobrepone a la inteligencia. /La Virgen del Pilar ha sido, sin duda, el más universal apóstol que jamás haya tenido la Iglesia desde su fundación… En Ella se ha reconciliado España con su historia. Ahora que venga Venus y lo vea…

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