La sacristía del arte
Inmaculada Peña
Entre tradición y minimalismo
España traiciona a los que un día llamó “sus hijos”. El Sáhara fue provincia española hasta 1976, cuando los vergonzosos Acuerdos de Madrid – una de las primeras actuaciones como rey de Juan Carlos – repartieron esta provincia entre Marruecos y Mauritania. Esta fue la primera traición.
La segunda consistió en la anulación del DNI de los saharauis. Con lo que se convirtieron en apátridas porque la única alternativa era someterse al ocupante marroquí (Mauritania renunció pronto). Y la tercera traición - más reciente – consistió en la adhesión del PSOE a la propuesta marroquí de absorber el territorio saharaui dotándolo de una autonomía regional (¿Autonomía en el régimen marroquí?). Posición que, innecesariamente, se ha vuelto a explicitar este mes con la comparecencia genuflexa del ministro español de Exteriores, Albares, con su homólogo marroquí, Bourita.
Tomando como referencia su comportamiento con el pueblo saharaui, se concluye que el PSOE no es de fiar por su falta de coherencia con unos principios éticos de los que presume en otros foros. ¿Por qué no aplica al pueblo saharaui los mismos criterios que a los pueblos ucraniano y palestino, donde sacan pecho por la defensa del pueblo sometido? Dicen que hay que ser prácticos. O sea, hacen lo mismo que Trump cuando pide a Ucrania que renuncie a su territorio. Sí: el PSOE como Trump haciendo la pelota al más fuerte y permitiendo que se pisotee al débil. Es como si se ignora a una mujer maltratada mientras te haces fotos con el maltratador.
Este mismo año se aprobó en el Congreso una Proposición de Ley de Sumar para reconocer la nacionalidad española a los saharauis nacidos antes de 1976. El único partido que votó en contra fue… el PSOE, que hará todo lo posible porque esto no se cumpla. Que igual se enfada Marruecos.
Y entonces cantó un gallo.
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