Lo que todos conocemos como PER, la más célebre medida adoptada nunca en el medio rural por los socialistas, tenía como objetivo fijar a la población en los pueblos y suturar la hemorragia migratoria. Como aquello iba aparejado con la famosa Reforma Agraria que apadrinaba Miguel Manaute se suponía que las nuevas generaciones de la población rural se quedarían cultivando sus tierras en una arcadia feliz y con la ayudita del Estado.

Cuando España entró en Europa los comisarios de agricuultura de la época se llevaron las manos a la cabeza ante la ocurrencia andaluza. No tenía absolutamente nada que ver con las nuevas ideas de eficiencia e innovación que se trabajaban más allá de nuestras fronteras. Aquello que se hizo en Andalucía era una política ingenua, infantilizada y basada en unas premisas de un ideologismo primitivo. Pero el PER se quedó. Con lo que se creó la etiqueta del voto cautivo y también el no muy falsos de intentar sostener a la población a base de unas limosnas temporales que permitían durante meses una ociosidad que acabó transformando esos pueblos en casinos de dominó con un adormecimiento del que los rescató la burbuja. El dinero de la construcción vació los pueblos y las escuelas y las que se quedaron cobrando el PER , o como se llamara entonces, fueron las mujeres, que fueron durante las que en años de bonanza mantuvieron en pie los pueblos y los cultivos. Ellas y los inmigrantes.

Esa ha sido nuestra historia rural y lo cierto es que la población no se ha fijado y que los índices de pobreza en algunos de estos pueblos -Puerto Serrano en Cádiiz, por ejemplo- son alarmantes.

El objetivo en el nuevo tiempo debe de ser el mismo, es decir, que no se muera la vida en los pueblos. Pero habría que hacerlo con algo más de cabeza. De lo que se trata es de hacer la vida atractiva en los pueblos, que trabajar en el medio rural pueda ser algo enriquecedor. Ya se ha visto con algunas ideas e incluso alguna cooperativa nacida, precisamente, de la reforma agraria. Se habla de innovación en la producción, de comercialización, del mundo rural integrado en lo global. Hacia eso vamos, camino de que el PER sea historia.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios