Análisis

Manuel J. Mesa

El ser impuntual

Ser puntual es como ser gracioso. Es algo que se es o no se es. Muchos son maniáticos de la puntualidad y sufren a los famosos impuntuales. Ahora en septiembre, con la vuelta al cole o al trabajo, el reloj corre en nuestra contra. Los hay quien apura hasta el último minuto en la cama y los hay que se despiertan una hora antes. Debe haber de todo en la viña del señor. Un día, en mi niñez, me fijé en el reloj de mi padre y le pregunté: Papá ¿por qué está el reloj cinco minutos adelantados, si esa no es la hora real?. "Para no llegar tarde a los sitios", me respondió. Y estaba en lo cierto, nunca llegaba tarde a ningún sitio si de él dependía. Aunque sinceramente, creo que este método no funcionaría con los que apuran el reloj hasta el último segundo. "Como sé que está adelantado, puedo apurar cinco minutos más", pensarían. No tienen remedio. De hecho, lo peor no es serlo, es sufrirlo. ¿Cuántos de ustedes se han llevado esperando minutos y minutos a otra persona?. Lo peor es que cuando llegan, media hora tarde, se excusan en algo. La de "estoy bajando", pero realmente se está metiendo en la ducha es una de las que me encantan.

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