Análisis

Amalia vilches

Una voz exacta y hondamente lírica

Al menos comprendí que nada es tiempo". Este endecasílabo, extraído del último libro de Felipe Benítez Reyes, Un mentido color (Visor, 2021), nos lleva, de su mano, a un territorio poético que han transitado muchos escritores y en el que quizás más de uno de los lectores, en su caminar cotidiano, se detenga, cuando lo disfrute, para meditar en el profundo mensaje que sus palabras encierran. La voz exacta, limpia, hondamente lírica del poeta reflexiona sobre la vida humana, esa que escapa a la lógica, porque es efímera y depende del tiempo, el gran protagonista de este poemario que nos iguala a todos ante el final inexorable que nos espera.

Y es que, de lo particular a lo universal y viceversa, Felipe Benítez mira al pasado, intenta explicarse su vida que es la nuestra, y llega a la conclusión de que no somos nada, que nada poseemos, que el presente ya no es, de tan fugaz. Indaga en nuestro ser: ni siquiera duramos el soplo de un momento, la realidad es esa transitoriedad que habitamos desde que nacemos. Ni siquiera nos vale la memoria, porque nos inventamos a nosotros mismos; el mundo que nos rodea es solo fruto de una estafa mental que necesitamos creernos. Viajamos solos, pero con ese yo que siempre nos acompaña y que nunca conoceremos realmente. Debemos arrepentirnos de lo que fuimos o creímos que éramos: esa mano de nieve con la que alguna vez acariciamos el jardín de ser y no ser al mismo tiempo. Y siempre todos los hombres con el yo del poeta, pues habitamos, aunque creamos lo contrario, en un "teatro de soberbia y sinsentido". Un mentido color nos ciega con el fulgor de su palabra cierta. Un hondo pensar para leer a solas y en silencio.

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