Agárrense, que vienen curvas

Vienen curvas de las peores, de las que pueden costar la vida si no se toman con prudencia, si no se pone el máximo cuidado

Vienen curvas de las peores, de las que pueden costar la vida si no se toman con prudencia, si no se pone el máximo cuidado para salvarlas. El PIB ha caído el 11 por ciento, explican los expertos que es el peor dato desde el final de la guerra civil, lo que obliga a hacer caso a las alarmas que han empezado a sonar al mismo tiempo. Aunque el gobierno, como siempre, trata de transmitir tranquilidad con el dato de que las últimas semanas se ha producido cierto repunte de los precios, lo que consideran que es un síntoma de recuperación. El que no se consuela es porque no quiere.

Cualquiera con dos dedos de frente, sin necesidad de que haya realizado demasiados estudios, entiende que las cuentas no salen cuando se tira de chequera para tapar agujeros sin tener en consideración si hay suficiente saldo. Y España se ha convertido en un país subvencionado, sin dinero para subvencionar.

Por mantener el acuerdo con Podemos, al que se amarra como si e ello le fuera la vida aunque hay otras alternativas, Pedro Sánchez ha aceptado todas las propuestas que le ha presentado Pablo Iglesias, por muy disparatadas que fueran y a pesar de que la propia vicepresidenta económica avisaba de que algunas eran insostenibles. El resultado es la chequera, las arcas públicas, se han quedado sin fondos, la deuda alcanza unas cifras imposibles y en algún momento habrá que pagarla.

Podemos ha amenazado con huelga general si el ministro Escrivá mantiene su posición de calcular las pensiones incrementando el número de años cotizados, además de incrementar gradualmente la edad de jubilación. Le han debido dar algún toque, porque ahora lo defiende con menos energía. Sin embargo, no hay experto en números que no le dé la razón, pero Sánchez solo se la da a quien ha metido de clavo en su gobierno de coalición; gobierno que ha hecho a Sánchez presidente pero ha sido una desgracia para el resto de los españoles. Porque no solo la pandemia es la causante de todos los males, también las políticas desastrosas que ha respaldado el presidente.

A este gobierno no le echará el centro derecha, sino los pobres. Que hoy alcanzan unas cifras que deberían dar vergüenza a quienes tan bien viven en Moncloa y en Galapagar. Los pobres los echarán con los votos, o más bien la falta de votos, y echándose a la calle. Porque acabarán echándose a la calle para pedir trabajo, alimento, vivienda … y cordura.

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