LÍNEA DE FONDO

Daniel / Lamparero / Mampel / Dlamparero@diariodejerez.com

Ambición, pero dentro de un orden

Elevar el listón al ascenso parece aventurado, máxime cuando no hay garantías para abonar las nóminas

EL nuevo consejo de administración del Deportivo, con Joaquín Bilbao al frente, se ha mostrado tan ambicioso como poco prudente en su aterrizaje. Quizás llevados por los buenos deseos que nos inundan en las fechas navideñas han pregonado sin ambages su ambición por el ascenso, discurso que no tiene nada que ver con el que mantienen los profesionales, los futbolistas y el cuerpo técnico, y es que una cosa es lo que se quiere y otra lo que se tiene.

Ahora que llega el crudo invierno, convendría mantener los pies en el suelo. Llegan los partidos trabados, los campos difíciles -para empezar, el de hoy-, embarrados, pesados; las condiciones para entrenar no son las mejores -el Anexo pasará factura más tarde o más temprano- y cualquier tipo de presión añadida no será más que eso, una dificultad añadida. Además, no cuadra que el objetivo sea ascender cuando ni siquiera se aseguran las nóminas. ¿Qué mensaje se lanza al vestuario?

La legítima aspiración de la hinchada es eso, un anhelo de aficionado: el consejo debería arropar a los futbolistas exigiéndoles partido a partido, pero es complicado subir el listón cuando todavía queda un mundo: por jugar y por cobrar. En todo caso, que lo suban los futbolistas. Entiendo a Joaquín Bilbao: un ascenso podría arreglar los males económicos del Deportivo -además de lo que supondría para el orgullo personal- si se administra bien, pero fiar el futuro de la entidad a un logro deportivo es tan arriesgado como peligroso: ¿Y si llegan las vacas flacas y en dos meses el Xerez queda en mitad de la tabla?

Una temporada es muy larga y hay muchas circunstancias que influyen. La renovación de Pedro Ríos, por ejemplo. Resulta curioso que ahora su representante diga que la cláusula de renovación automática es ilegal cuando creo que fue él quién la firmó y además Pedro pasó a tener contrato profesional por una cláusula similar, al cumplir partidos como aficionado.

Son un par de ejemplos de circunstancias que no ayudan a sumar. Aún así, que no desaparezca la ilusión del ascenso. Sería la mejor señal de que la cosa sigue por buen camino.

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