DIARIO DE JEREZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

¿Cambiará el Covid tu voto?

Dicen los sociólogos que la teoría del estrés parasitario es real, que nos volveremos individualistas y conservadores

Me gustan las costumbres. Las rutinas aburren y desesperan cuando las podemos cambiar pero las añoramos cuando se esfuman. Son esas contradicciones que tan bien retratan a nuestra especie, incluso en un momento tan inesperado y de tanta incertidumbre como el actual en el que la naturaleza parece darnos un fuerte golpe de corrección: el hombre ocupa demasiado espacio en el planeta, nos hemos sobredimensionado y la limpia llegará casi de modo apocalíptico y con nombre de ficción: el SARS-CoV-2.

Dejo para Trump las confabulaciones y, para los científicos, la investigación seria sobre el origen de todo. A mí me basta con una lectura llana de la vida y con preguntas sin pretensiones que nos mantengan en alerta y distraídos: ¿cambiaría tu voto por culpa del coronavirus?

En plena convulsión sanitaria y económica por los contagios masivos y el cierre del país, hay una tercera vertiente de la crisis que amenaza con fagocitar la resbaladiza desescalada: la política. No se trata sólo del juego tacticista previo al Consejo de Ministros; el clima de resignación e indignación en España está cambiando. Disciplina, sí, pero dudas crecientes también sobre hasta qué punto la singularidad hispánica justifica la hoja de ruta que ha seguido el Ejecutivo de Sánchez. En el confinamiento y en la desescalada.

Aprovechando el respiro que nos ha dado el Gobierno para correr y pasear, llevo toda la semana intentado leer qué piensa la gente: se mantienen los aplausos de las ocho, pero la cacerolada de las nueve coge impuso y cada día veo más banderas españolas con crespones negros. El PP y los independentistas se han desmarcado del apoyo patriótico para prorrogar el estado de alarma y, desde Andalucía, ya ondea la otra bandera, la del agravio: es injusto que el fondo de 16.000 millones contra la pandemia prime la incidencia del virus. ¡Nos perjudica!

¿Tan grave es todo para cambiar hasta las preferencias políticas? Dicen los sociólogos que sí, que la "teoría del estrés parasitario" es real. Que ya se vio con el ascenso del partido nazi y que lo volveremos a ver. Que nos replegamos y nos hacemos individualistas y reservados. Que nos volvemos conservadores. El instinto de la especie por sobrevivir; un sentimiento casi inconsciente e irrefrenable.

Ya sabemos que el coronavirus nos cambiará mucho más que la gripe española; mucho más que la crisis del 2008. ¿Como para cambiar el voto? Vuelvo al principio, al impagable refugio de mis rutinas...

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