Una moneda lanzada al aire caerá por la cara o la cruz. Raudo y simple. No hay fallo posible en un juego de azar para niños. Aunque quizás sí lo haya, pues las tres frases anteriores son mentira. Al menos, no se ha reseñado toda la verdad. El resultado será ese siempre y cuando no existan más condicionantes o el lanzador atrape en su mano la moneda. En otros escenarios puede existir un resultado neutral por el que nunca se apuesta. Ejemplo: si el lanzamiento se produce en un lugar donde existen paredes o irregularidades en el terreno en el que vaya a caer la moneda.

Lo que en principio era fácil, se complica. Aquello que era verdad se ha convertido en una realidad condicionada por la existencia de otros factores. Es algo que ocurre a diario: las mejores mentiras son fáciles y están construidas sobre una verdad o sobre elementos que entrarían dentro de lo que creemos posible. Son mensajes propagandísticos.

A lo largo de su vida ha visto usted este tipo de ejemplos. Para no irnos tan lejos: Pedro Sánchez afirmó que un estudio de Oxford situaba a España como el país occidental que con mayor rigor había respondido a la pandemia. La puntuación, un 90 de 100. Sin embargo, el estudio posicionaba en aquellos momentos a Italia, Francia, Austria, Eslovenia, Croacia o Rumanía. El 90% era real, pero...

Tiene usted miles de ejemplos a su alcance, no solo en política, sino cada vez que mira. Jerez no es una excepción. ¿Cuántas veces ha oído hablar de gigantescos proyectos e inversores interesados por empresas de Jerez en quiebra? ¿Cree que hay posibilidades reales de que eso se produzca? Verdad y mentira entremezcladas de forma ingenua a veces. Otras, no tanto. Antes de tragar, piense: ¿cara o cruz?

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