Tribuna Cofrade

Ignacio García Pomar

Vísperas

Se va terminando de manera inexorable la cuaresma y la pena por lo que ya se va sin siquiera haber llegado tan solo puede ahogarse en la borrachera de la belleza a la vez secreta e insolente que desborda Jerez en estos días.

Llegará el quinto viernes,y  los viacrucis con los traslados de las imágenes empezarán a sucederse sin solución de continuidad hasta prácticamente el Sábado de Pasión.

 Esta costumbre relativamente reciente de llevar a las imágenes a los pasos cobra por año más relevancia y se abren al pueblo en general (He tenido la tentación de decir público) para mayor gloria de la hermandad que lo celebra. Es sin duda bueno el hecho de realizar estos cultos pero me temo que en ocasiones, lo que servía para dignificar ese momento de la entronización de la imagen , se convierte en algo más formal que reflexivo y profundo. En cualquier caso sigo diciendo que en estos actos mientras más personas participen ,mejor, aunque a veces haya que retomar algo de ascética en los mismos.

Llegaremos al Domingo de Pasión, y el pregón de Ángel tomará el Villamarta, que es como decir que entrará en las casas de todos los jerezanos ,y los poros de las paredes del teatro reventarán de emociones ,recuerdos y vivencias.

Como las riadas de antaño ,el pregón nace en el cruce de Ancha ,Porvera, Lealas y Ponce para inundar y llegar a cada rincón donde haya vida en esta tierra.

Ángel pregonará la Pasión de Cristo y los Dolores de su Santísima Madre trayendo la luz de las calles en primavera y con el rumor de su sangre  trasladará el gozo, su gozo, a  los que quieran escuchar su testimonio. Y ese testimonio como lo ha mamado desde pequeño sabemos que es verdadero. Y como es verdadero así lo proclamará.

Disfrutará Ángel de la mañana luminosa de las vísperas y comprobará una vez más en su vida, que aunque esté solo ante el atril, La que vive en la Victoria no permitirá nunca que se sienta en soledad.

Se abrirán las puertas del teatro y todo el alma del pregonero se extenderá por la ciudad preparando  la llegada de los días grandes, como un presagio glorioso de la dicha que vendrá. Siempre pienso que Jerez  necesita ese anticipo para poner su  espíritu expectante ante lo que se nos avecina con el encanto intangible de la brevedad.

La tarde de besamanos clásicos llenará de colorido y oraciones todos los templos, y los minutos y las horas entrarán en la dinámica de una aceleración incomprensible que solo dará tregua  a la desesperación por un final inevitable recordando que el año pasado ya todo había pasado y en este aún todo está por llegar. El tiempo se desmembra en ramalazos irregulares de relojes Dalinianos que miden otra realidad.

Cerrarán las puertas  los templos , nos iremos a nuestras casas y en la penumbra de las Iglesias se acabarán de apagar las velas, se recolocarán las jarras con las flores, las alfombras volverán a su esquina, de gloria empapadas y una llave temida dará el cerrojazo a esta bellísima jornada.

Pero en el antiguo convento de mínimos un pregonero , nuestro pregonero ,Su pregonero La mirará a los ojos como solo él sabe mirarla( Yo lo he visto) ,sin decir una sola palabra tragará saliva , le dará las gracias, no podrá ni siquiera pensar y feliz, completamente feliz, llorará después.

Luego, el Viernes Santo, a media tarde, como siempre, desde la Victoria, La Virgen saldrá a la calle. Un año más la Soledad bendecirá Jerez.

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