La columna

Bernardo Palomo

Don Luis Solbes

Hoy comienza el primer fin de semana del verano. El inicio de un tiempo en suspenso donde todo queda supeditado a no hacer nada, a compartir unos metros de playa y a sufrir lo incómodo de cuanto sucede cuando no estás en tu casa. Dicen los agoreros que será un verano bajo mínimos, que la crisis o lo que algunos pintan como lo mismo pero sin nombrarla dejará a muchos en sus casas, que el gasóleo va retraer los atascos en carretera y que el precio de los apartamentos dejará colocados en sus balcones de siempre el letrerito de 'se alquila'. De todas maneras, por mucho que esto sea una realidad, por más que la gasolina esté por las nubes y llenar el depósito del coche cueste casi el doble de cuando lo compraste, todo parece lo mismo a juzgar por lo vivido últimamente. La Selección de Luis y su resonante triunfo ha retrasado los nubarrones de la crisis. Y no me refiero a las alharacas desorbitadas tras el pitido final. Lo de menos es que la gente, gracias al éxito de la Final, se haya echado a la calle, haya consumido muchísimo más de la cuenta y haya gastado inútilmente -que no gratuitamente - para celebrar la caída de reino teutón. ¿Saben ustedes dónde está Suiza y Austria?, ¿se han preguntado cuánto vale una cervecita en un bar del centro de Viena? Pues parecía que a nuestros compatriotas los billetes de avión se los regalaban o que todos eran del equipo de Manolo, el del bombo, al que la Federación le paga los gastos, también que la Cruzcampo había echado la casa por la ventana y regalaba la cerveza. A lo mejor quien va tener razón es el señor presidente del Gobierno, con eso de que no existe crisis o cosa que se le parezca. Y es que, una vez más, el fútbol todo lo cura. Gracias Luis Solbes Aragonés.

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