La bonhomía personal de Juan Luis Bretón Abrisqueta fue inseparable de la del hombre de empresa del Marco de Jerez que ha sido durante más de 50 años. Como buen bilbaíno, él hubiera podido nacer donde quisiera – y de seguro hubiera elegido Jerez –mas el destino le tenía preparado ya en 1952 un vinculo con el Banco de Bilbao, al inicio de su carrera profesional, que sería fundamental para su relación con ‘The Sherry Trade’ – el mercado del vino y sus prohombres.

Así, en el segundo lustro de los años sesenta del siglo pasado conoció a Beltrán Domecq González, presidente a la sazón de Williams & Humbert Ltd., quien tuvo claro que Luis era el economista y experto en Marketing que necesitaba para su creciente marca líder entre las tres primeras: Dry Sack Sherry. Y aventuraría, que intuyó que encontraba también un muy buen amigo, la primera característica a destacar por quienes le tratamos.

Lo hice por primera vez en hacia 1974, en la primera visita a las Bodegas de Williams & Humbert de los nuevos propietarios que la habían adquirido en la Bolsa de Londres y recuerdo como esperó – con la discreción y diplomacia que le caracterizó siempre- en el despacho de la gerencia, entonces cercano a la moderna planta de estabilización por frio, en mi memoria. Y a pesar de su cargo de consejero-delegado adjunto, no permanecería mucho más tiempo, regresando a las empresas londinenses de donde provenía.

La brillantez de su personalidad y el prestigió que le precedía hizo que Harvey of Bristol pronto le requiriera  para su - también entre las tres marcas lideres en el mercado británico- el Bristol Cream. A través de su John Harveys & Son (Spain) Ltd. Sin embargo, Juan Luis parecía estar llamado a empresas institucionales relacionadas directamente con el Consejo Regulador y a negociar, conciliar y llevar a éxito proyectos y cometidos, con todos aquellos profesionales de su generación como recuerdo alrededor de Luis, en las reuniones oficiales y acontecimientos del sector.  Sin olvidar su vida social en la que alternaba en aquellas décadas de fin de siglo pasado con Arcadio Saldaña, Rafael Balao, Antonio Agarrado, y sus respectivas esposas, con Martxeli, la suya queridísima siempre al lado.

En su paso firme por el Grupo Exportadores de Jerez y por Fedejerez, fue encontrando por lustros o décadas magníficos nuevos colegas y amigos, tanto a nivel nacional como internacional, pues fue mucho y continuado lo que viajaba hasta 2003. Sin olvidar como desde 1978 hasta 1985 que frecuenté más su despacho de comisario-director de la Fiesta de la Vendimia del Sherry, donde permaneció dando lustre a la internacional Fiesta hasta 1990.

Siempre nos hemos saludado muy cordialmente y echado alguna que otra parrafada sobre tan buenos tiempos vividos,  en los actos de la Real Academia de San Dionisio de la que era asiduo hasta hace solo meses. También  recuerdo la placa de la que fue objeto de homenaje en el Ayuntamiento de Jerez, por su labor en pro de la Ciudad y su Vino. Que ahora debería ampliarse por el Consistorio al de Hijo Adoptivo de nuestra Ciudad a titulo Póstumo.

Aun resuena en la Bodega de San Ginés su magnífica Cátedra del Vino de septiembre pasado, en la que fue capaz de interesarnos durante todo el tiempo correspondiente con sus noticias de su trayectoria alrededor del jerez por más de medio siglo. Descanse en Paz, este Jerezano.     

    

 

 

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios