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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Íñigo viene a auxiliar a Pedro

¿De dónde saldrán los votos para Más País? Casi todos, de ex votantes de Podemos; pocos, de ex votantes del PSOE

La derecha se presentó dividida a las elecciones generales de abril y las perdió por poco. Ante las elecciones de noviembre la división se ha extendido a la izquierda y tiene un rostro aún más furibundo y cainita. PSOE y Unidas Podemos han pasado de socios preferentes a enemigos prácticamente irreconciliables y, encima, les ha salido un competidor dentro del mismo bloque, Íñigo Errejón, al frente de un artefacto más mediático que potente, Más País.

Sigamos con las comparaciones. Nadie vio venir hasta las elecciones andaluzas la fuerza que estaba adquiriendo soterradamente en la sociedad la tercera opción de la derecha, la más ultra. Ahora a la tercera opción de la izquierda le pasa lo contrario: Errejón tiene mejor prensa que realidad, Más País levanta expectativas desmesuradas para sus posibilidades reales de ubicarse con influencia en la política nacional. Más ruido que nueces.

El Niño de la Beca, claro está, fomenta esta esperanza artificiosa. Se presenta como el líder responsable que no tiene más remedio que bajar a la arena por el fracaso de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias y que no pretende hacerles daño a ninguno de los dos, sino rescatar para la democracia a los que se abstuvieron el 28-A. Simula que se lo está pensando una temporada -lo tuvo claro mucho antes- y se ausenta de la asamblea que acordó ir a las elecciones para ser proclamado y aclamado al grito de ¡presidente, presidente!, igual que aquel candidato a unas elecciones andaluzas que salió del mitin final de campaña a hombros de sus forofos y no logró ni siquiera su escaño de diputado.

La realidad es que su plataforma improvisada como Más País responde sobre todo a una legítima ambición personal y a una venganza largamente cocinada contra Pablo Iglesias, que no supone un proyecto nacional, que sólo concurrirá en unas cuantas de las provincias más pobladas, que intenta arrastrar a cualquier descontento con Iglesias, venga de donde venga, y todo eso para sacar en las urnas ocho o diez diputados y ponerlos al servicio, según dijo él mismo, de un Gobierno progresista. Vamos, de la próxima investidura de Pedro Sánchez, que ha recibido la entrada de Errejón con el natural agrado.

¿De dónde saldrán los votos que va a conseguir Íñigo en noviembre? Casi todos, de anteriores votantes de Unidas Podemos; algunos, de ex votantes del PSOE, y pocos, de los abstencionistas de abril. Quizás el bloque de izquierdas no avance nada con ello.

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