Jerez íntimo
Marco Antonio Velo
Jerez, marzo de 1970: León Manjón, Romero Coloma y el Parque de la Serrana
SIEMPRE nos deslumbra el mar, su atracción para la mirada es una fascinación. Los poetas han cantado al mar desde antes que existiera la escritura. Como se ha historiado, ya en el siglo II antes de Cristo, el gran Alceo, poeta de Lesbos, le dedicaba odas al mar. Y se ha escrito que entre todos los elementos, el mar fue misterio y se le hizo senda con versos, senda sin fin para desplegar visiones hacia el infinito.
Y han sido innumerables los poetas en lengua española, que le han rendido honores líricos al mar. Recordemos algunos nombres: Rubén Darío, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, Manuel Machado, Pedro Salinas, Octavio Paz, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Tomás Morales, Rafael Alberti y tantos otros. Hoy nos quedamos con algunos de ellos, leyendo sus poemas frente al mar.
He aquí, la inquietud de Pedro Salinas, ante la magnificencia de la maternidad del mar: "Sentado en estas rocas, mar, te escucho./ No entiendo tus palabras pero adivino a ciegas/ que algo quieres decirme mas no puedes llevarme / adonde yo quisiera, ¿oh, inmensidad sin centro!/ No te entiendo, madre-muerte, madre-amante, madre-amor./ ¿O eres tú la que no entiende mi modo humano de hablar?/ ¿Hasta cuando tengo que seguir esperando/ mi retorno a tu origen, madre natal?"
"Soledad" tituló Juan Ramón Jiménez el siguiente poema: ""En ti está todo, mar, y sin embargo,/ ¡qué sin ti estás, que solo,/ qué lejos, siempre, de ti mismo!/ Abierto en mil heridas, cada instante/ cual mi frente/ tus olas van, como mis pensamientos,/ y vienen, van y vienen,/ besándose, apartándose,/ en un eterno conocerse,/ mar, y desconocerse./ Eres tú, y no lo sabes,/ tu corazón late, y no lo siente…/ ¡Qué plenitud de soledad, mar solo!"
Y Vicente Aleixandre lo exalta: "¿Quién dijo acaso que la mar suspira,/ labio de amor hacia las playas, triste?/ Dejad que envuelta por la luz, campee./ ¡Gloria, gloria en la altura, y en el mar, el oro!/ ¡La soberana luz que envuelve, canta/ la inmarcesible edad del mar gozante!/ Allá, reverberado,/ sin tiempo, el mar existe./ ¡Un corazón de dios sin muerte, late!"
Finalmente, la glosa de Luis Cernuda: "El mar es un olvido,/ una canción, un labio;/ el mar es un amante,/ fiel respuesta al deseo./ Es como un ruiseñor,/ y sus aguas son plumas;/ impulsos que levantan/ a las frías estrellas./ Sus caricias son sueño,/ entreabren la muerte,/ son lunas accesibles,/ son la vida más alta./ Sobre espaldas oscuras/ las olas van gozando". La antología de poemas al mar puede ser interminable, los poetas de ayer, los de ahora, los que vendrán naciendo, todos tienen en el mar una fogarada para encender la voz.
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