Homo ferians

Fernando Taboada

Medidas de ahorro

UN servidor de ustedes, como era de esperar, no escribe estos artículos con ningún afán divulgativo. Los hago con la única pretensión de ahorrarme después unas perras cuando vaya a las casetas. El método es bien simple: que se le antoja a uno, por ejemplo, almorzar a base de comida mejicana, porque ya está harto de jamón y gambas, pero quiere que le apliquen la tarifa plana del "pescueceo", pues nada, se pregunta a un guardia a ver si sabe dónde cae la caseta del Club Atlético Jalisco, o El Ranchito Mariachi o algo por el estilo. Se marca luego un artículo muy elogioso y dice que aquel cachito de México lindo es la cosa más rechula de la Feria, que como allí no se come en otro pinche sitio y que las camareras más guapachosas son las de esa caseta. La invitación estará garantizada.

La mala pata es que ni a mí me gusta la comida mejicana ni tampoco he encontrado ninguna caseta que se llame ¡Viva Zapata! Así que casi mejor me acerco a la de Ikea, que dicen que está muy graciosa, y así compruebo con mis propios ojos si es verdad eso de que pides una tortilla y efectivamente te ponen una tortilla. No como dicen por ahí, que la pides y lo que te dan es media docena de huevos, una sartén, las papas, el cuchillo y una llave "allen", por si acaso, para que te la vayas preparando tú mismo.

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