HABLANDO EN EL DESIERTO

Francisco Bejarano

La Natividad de María

E S muy de lamentar que a los alumnos de las escuelas públicas, según pretensión errada y prosaica del gobierno de España, no se les enseñen las tradiciones de nuestra civilización, siquiera sea para comprender tantas obras de la literatura y el arte debidas a leyendas piadosas, o para conocer cómo, en muchos casos, la mitología clásica se transforma en cristiana para hacer aceptables a los paganos unas creencias que les eran ajenas. Las religiones no aparecen de golpe por pirueta milagrosa, sino que se entretejen con las anteriores. El autor anónimo que hacia los siglos VIII y IX compuso el Liber de Nativitate Mariae, dice recoger de memoria, y por encargo, las lecturas sobre la Virgen de su juventud. Hace protestas de humildad por tan grave responsabilidad que le "exige cautela para separar lo verdadero de lo mentiroso". Falsa modestia, pues ya entonces se sabría que los apócrifos eran hermosos relatos de imaginaciones felices.

Los padres de la Virgen llevaban 20 años casados sin descendencia. San Joaquín fue de Nazaret a Jerusalén con unos paisanos suyos para llevar sus dones al templo. El sumo sacerdote, que debía ser de pésima educación por más que entre los judíos no tener hijos fuera una maldición, lo humilló delante de todos por estéril y no le aceptó los dones. Joaquín, avergonzado, no volvió a su casa y se fue a vivir con los pastores de sus rebaños. Al poco tiempo se le apareció un ángel, mensajero del Dios justo, para decirle que sus dones habían sido aceptados por el Señor, pese al sacerdote destemplado. Le digo enseguida que Ana, su mujer, daría a luz una hija a quien pondrían por nombre María y que desde el vientre de su madre estaría llena del Espíritu Santo. Le descubrió un secreto admirable: Dios a veces hace estériles a los matrimonios "para que quede bien en claro que los hijos no son fruto de la pasión (et non libidinis), sino de la liberalidad divina." Tanto a san Joaquín como a santa Ana los citó el ángel en la Puerta Áurea de Jerusalén. Allí se encontraron ambos con gran alegría y agradecieron al Señor que exaltara a los humildes. La fiesta litúrgica de hoy recuerda el nacimiento milagroso de Nuestra Señora y se celebra en muchos lugares de España y del mundo.

Hicimos una glosa no hace muchos días de la carta de Jaurés negándole el permiso a su hijo para no asistir a las clases de religión, y cómo el político socialista francés defendía el estudio de la religión para tener una educación cultural completa. No es necesario ser creyente ni seguir las prácticas piadosas para admirar la belleza de las narraciones y leyendas piadosas de la tradición cristiana, que es como decir europea, un intento de resolver los misterios que han estado con el hombre desde su aparición en la tierra y fuente de innumerables obras de creación que han hecho de Europa la civilizadora del mundo.

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