Político preso

Pedro Pacheco también es un político preso. Ya ha pasado tres años entre rejas. Son pocos los que se acuerdan

Calentitas se presentan las elecciones de hoy en Cataluña. Por la vía del artículo 155, van a votar un jueves, por no chingar más la Nochebuena, que cae en domingo. Puede ocurrir que un preso llamado Oriol Junqueras sea el candidato más votado. A lo mismo aspira un prófugo llamado Carles Puigdemont, al que han retirado la euro orden de captura para dejarlo como turista en Bruselas. También puede que gane una jerezana llamada Inés Arrimadas. Sin embargo, hay otro jerezano, llamado Pedro Pacheco, que también es un político preso. Ya ha pasado tres años entre rejas. Parece que son pocos los que se acuerdan de él.

Todos los españoles son iguales ante la ley, también los políticos. Sin embargo, vemos que algunos (trincados y bien trincados) pagaron sus fianzas, o están a la espera de algo, no se sabe de qué. También vemos que Miquel Iceta se ha mostrado partidario de conceder un indulto a Junqueras y otros presos catalanes. Sin embargo, a Pacheco no le aprobaron el indulto. Es cierto que ha sido condenado por diversos delitos. Pero también es cierto que le ha perjudicado demasiado que no perteneció nunca ni al PP ni al PSOE, sino a un partido pequeño, el PSA (al que él mismo contribuyó a dividir), que pasó del poder andaluz a la insignificancia, y de ahí a la extinción virtual.

Puede que también le haya perjudicado una frase lapidaria, de las que se recordará con el tiempo: "La Justicia es un cachondeo". Con lo cual, pasado el tiempo, se ha enterado de lo que puede ser la Justicia, y le han quedado pocas ganas de cachondeo. Hasta un Crucifijo puede ser considerado como un arma asesina. A veces se oye que existe un doble rasero entre Andalucía y Cataluña. Pero el doble rasero se debe a que los militantes de ERC se concentran ante la cárcel de Estremera, donde está preso Junqueras, y a una concentración de apoyo a Pacheco en Jerez acuden 300 personas.

Al salir de la cárcel, a pesar de todos sus pesares, a Pedro Pacheco le quedará un consuelo inútil. Podrá comprobar que después de lo que hizo en sus 24 años como alcalde, no hay casi nada nuevo en Jerez. Tampoco ha sido el único alcalde jerezano condenado a prisión. En otros tiempos, le hubieran dedicado calles y algún monumento en una glorieta. Pasaría a la posteridad como un gran bienhechor. Con el tiempo, puede que le quitaran el busto, la calle y los títulos. Pero eso pasa incluso en las mejores familias jerezanas. Con el tiempo, puede que también se le recuerde (aparte de por sus obras visibles) porque fue el político preso más tonto de España. O sea, el que pagó el pato de la presunta corrupción.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios