Los progres, a pesar de ellos mismos, están de moda aunque la progresía sea un hábito con tufo a alcanfor. Si, poco a poco, parecía que los tontos esquemas de otros tiempos a los que los nostálgicos de trenkas marrones y discos de Paco Ibáñez se colgaban para hacer volver momentos ampliamente superados, otras vez, algunos con ansias de mucho poder, escasas luces y menos tejas que un cine de verano quieren llevarnos por caminos que a sólo ellos interesan. El abracito del lunes descubre a personajes trasnochados que sólo manifiestan el objetivo del poder: El Presidente en funciones se ha mostrado como un consumado mediocre que esconde complejos oscuros y sólo busca esplendores vacíos de congruencias. El otro, el líder del progresismo, licenciado en verborrea y doctor en prepotencia, tan embaucador, como poco creíble. Todo mentira; todo cuestionable, sólo se lo creen ellos y sus circunstancias; también sus simples secuaces. Pongan entre estos a los que quieren, también, hacer sonar sus paupérrimos argumentos, expectorando mucosidades malolientes. Dos ejemplos: La Señora Portavoz del Gobierno - curiosamente catedrática ella - cuestiona la libertad de los padres de elegir colegios para sus hijos y arremete con los colegios concertados. El exceso de tinte y laca para el pelo le ha afectado neuronalmente . Otro, el Señor Alcalde 'Kichi' de Cádiz mandó prohibir, el otro día, que los alumnos de colegios religiosos pudieran participar en el sorteo para salir en la Cabalgata de Reyes Magos de su ciudad. No sabía que en la capital gaditana, el número de colegios no afectos a lo que él promueve, eran inmenso. No harto de tanta tontería ,continúa, todavía, afirmando que la escuela concertada es, en el siglo XXI, innecesaria. Lo dice él, quiero pensar que como letra de chirigota. Me temo que a su miopía no la cura sus desfasadas lentes de progre. Y esto no ha hecho nada más que empezar.

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