A rienda suelta

Francisco Reinoso

Gracias Simón

Porque me has emocionado por tu madurez y tu lucha contra la muerte. Eras alegre, risueño, disfrutando de la vida, deportista, estudios terminados… tenías 27 años, pareja, Lucía, y os vais a Singapur a trabajar. Comienza a dolerte la espalda. Te diagnostican un cáncer. Es grave. Vuelves a Francia para una operación urgente. Lo tienes bastante extendido. Comienzas una vorágine de médicos, de operaciones, tratamientos experimentales: París, Granada… Tu familia inicia una cadena de oraciones a través de los amigos. Te casas. Sigues con grandes dolores y nuevas metástasis. Al cuarto año convocas a tus amigos y te despides de ellos con una fiesta juvenil. Tomas la decisión de que no quieres mantener una vida con fecha de caducidad. Los médicos te dicen que no hay cura, y recomiendan aumentar la sedación. Tú dices: “Yo tengo que decir algo, ¿o no?” No quieres aumentar la sedación. Rodeado de tu esposa, tus padres, y mas familiares…mueres. Descansas de estos cinco años de dolores. Gracias Simón, gracias Lucia, por esa madurez juvenil. Decía D. Antonio Machado: “…Y cuando llegue el día del último viaje/ y esté a partir la nave que nunca ha de tornar, /me encontrareis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar…·

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