Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

El arte de la confrontación

NO descarten que haya podido ser la propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Tal es el desnorte en el que está sumida la política española en general, y Pedro Sánchez, en particular, que nada puede ya extrañar. Pero si no fuera así, la Junta debería buscar y felicitar al celoso alto cargo del Ministerio de Hacienda que le ha puesto en bandeja al Gobierno de Juanma Moreno el argumento del castigo financiero a Andalucía. No es la primera vez que se utiliza en la región. Todos los presidentes lo han esgrimido con mayor o menor acierto e incluso Manuel Chaves hizo de ello un arte en su política de confrontación con Aznar, que tan bien supo rentabilizar.

Más allá de si técnicamente lo que se envía a San Telmo es una intervención de sus fianzas o, simplemente, la imposibilidad de acudir a mecanismos exteriores para obtener recursos; más allá también de si la medida va a suponer que la Junta tenga que meter las tijeras en las políticas tan sensibles como la sanidad o la educación, que ya se verá, aquí lo que hay por el momento es un error estratégico del Gobierno de Sánchez y una magnífica utilización del mismo por parte del Gobierno andaluz. Justo la misma medida que ahora aplica la Hacienda de Montero a Juanma Moreno la aplicó la Hacienda de Montoro a Susana Díaz sin que se armara la que ahora se ha armado. Y. lógicamente, no es Andalucía el único ejemplo de comunidad autónoma que se podría poner. Signo de los tiempos.

Un año después del cambio en Andalucía lo único que se puede tener meridianamente claro es que la batalla de la imagen, que no es un asunto menor, la han ganado los nuevos. Nadie echa de menos a los socialistas. Eso es así por los errores que cometieron, la falta de su pulso de una oposición a la que le cuesta demasiado verse en su papel y, sobre todo, a que han sido estigmatizado pro una hábil estrategia diseñada en el Palacio de San Telmo, detrás y delante de la que todo el mundo ve al incansable consejero de la Presidencia, Elías Bendodo. Pero, felizmente para el actual Gobierno andaluz, no solo se trata del reguero de escándalos, unos mejor armados que otros, que se difunden desde las ruedas de prensa de los Consejos de los martes. En poco menos de un mes la imagen de los socialistas en Andalucía ha quedado calcinada por la sentencia de los ERE, lo más grave que le ha pasado al PSOE en la actual etapa democrática. Ahora el error del Ministerio de Hacienda no viene precisamente a mejorarla.

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