Antonio R. Ramos Rodríguez / / José Ruiz Navarro / /

El capital humano, el futuro de Cádiz desde la Universidad

La Cátedra de Emprendedores de la UCA ha participado en el informe GUESSS para conocer las perspectivas que tienen sus estudiantes

El futuro de la provincia va a depender en gran medida del capital humano que se produzca en su universidad. Por esa razón, es muy importante conocer cuáles son las intenciones de los actuales alumnos de la UCA a la hora de elegir sus carreras futuras y, especialmente, saber qué intenciones emprendedoras tienen.

Cádiz necesita una reactivación social y económica que, entre otras cosas, dinamice su actual tejido empresarial, cree nuevas empresas de alto potencial de crecimiento y genere espacios de innovación que mitigue el alto desempleo, conduzca a condiciones de trabajo más dignas y cree valor compartido. Ese reto pasa por lograr un ecosistema caracterizado por la colaboración y estrecha coordinación de su universidad, el resto del sistema educativo, las empresas, las administraciones públicas y la sociedad. En ese modelo, la universidad se perfila como semillero de personas con iniciativas innovadoras.

Esta oportunidad se complementa con la necesidad de los jóvenes estudiantes de afrontar la intolerante tasa de desempleo juvenil que padecen en nuestra provincia, contemplando la opción de convertirse en emprendedor como una forma alternativa de incorporación al mercado de trabajo.

Fruto de la voluntad de conocer las intenciones emprendedoras de los alumnos de la UCA de manera comparada, la Cátedra de Emprendedores favoreció que 21 universidades españolas, entre ellas, la UCA, se sumaran al proyecto Global University Entrepreneurial Spirit Students' Survey (GUESSS) en el pasado curso 2013-2014. Han participado 754 universidades de 34 países. Para realizar el informe correspondiente a la UCA, se han encuestado a 1.440 alumnos de todas sus titulaciones, con la colaboración del Vicerrectorado de Estudiantes y de Andalucía Emprende Fundación Pública Andaluza.

Al terminar sus estudios, el 83,1% de los estudiantes de la UCA piensa en trabajar por cuenta ajena, el 4,4% por cuenta propia y el 1,5% en la empresa familiar. Un porcentaje elevado del total, 15,7%, desearía ser empleado público. A los cinco años se produce un incremento del deseo de ser funcionario, pasando al 21,3%, y se observa un vuelco en la intención emprendedora, pasando del 4,4% al 31,9%. Por otro lado, no deja de ser preocupante que tanto al terminar los estudios como transcurridos cinco años existe en torno a un 10% de alumnos que no tienen clara su vida profesional.

La intención emprendedora en nuestros estudiantes es algo menor. Así, mientras en la UCA sólo un 4,4% de los estudiantes actuales estarían dispuestos a crear su propia empresa al finalizar los estudios, en el conjunto del país este porcentaje se sitúa en el 5,7% y en el ámbito internacional en el 6,6%. Alos cinco años de terminar los estudios, el patrón de comportamiento también se repite en los tres ámbitos estudiados, observándose un incremento espectacular de las vocaciones empresariales. La variación de las intenciones emprendedoras 5 años después de terminar sus estudios es mucho más acusada en los alumnos de la UCA, al multiplicarse por más de siete, pasando del 4,4% al 31,9%.

El orden de prioridades difiere entre aquellos alumnos que declararon tener algún tipo de intención emprendedora, ya sea presente o futura, frente a los que optan por otras opciones laborales. En el primero destacan el deseo de ver cumplidos sus sueños, el aprovechamiento de sus necesidades creativas, el deseo de crear algo nuevo, el deseo de libertad, tener un trabajo excitante, la posibilidad de tomar decisiones, el deseo de independencia, tener un trabajo retador, autoridad y el deseo de ser su propio jefe. Para el resto, el orden de estos deseos se modifica. Los dos principales motivos para determinar sus deseos profesionales de futuro son realizar su propio sueño y tener un trabajo excitante.

En la UCA se ratifica las importantes diferencias de género en las intenciones de elección de carrera. Al finalizar la carrera, la gran mayoría de hombres y mujeres piensa en trabajar por cuenta ajena, observándose una diferencia de 4 puntos porcentuales a favor de las mujeres. La intención emprendedora es muy reducida, pero es más del doble en hombres que en mujeres. Más adelante, a los cinco años de terminar, la desproporción se reduce si bien las diferencias siguen siendo significativas.

No existen diferencias estadísticamente significativas al finalizar los estudios entre los alumnos de los diferentes cursos, si bien, en este horizonte de corto plazo se percibe mayor en los alumnos de 4º curso respecto a los de primero (5,5% frente al 3,5%). Por el contrario, al plantear un horizonte temporal más amplio, la situación se invierte, la intención emprendedora a los cinco años de finalizar los estudios es considerablemente menor en los alumnos de cuarto que en los de primero (29,8% frente a 36,8%).

La posesión de habilidades técnicas conduce a un mayor sentido de autoeficacia que facilita el reconocimiento de oportunidades y la capacidad de asumir riesgos. De manera similar, el conocimiento de materias relacionadas con la empresa y su entorno suele tener un efecto positivo sobre las intenciones emprendedoras.

Al finalizar sus estudios los alumnos de la UCA en las titulaciones de la rama de Ciencias son los que presentan una mayor tasa de intención emprendedora (7,3%) y los de Ciencias de la Salud la menor (2,2%). Transcurridos cinco años la situación cambia y las diferencias son estadísticamente significativas, las titulaciones de la rama de Ingeniería son las que presentan un mayor porcentaje de alumnos con intención de trabajar por cuenta propia (35,6%), seguidos muy de cerca de los alumnos de Ciencias Sociales y Jurídicas (34,2%) y los de Arte y Humanidades (32,3%). De nuevo, los estudiantes de Ciencias de la Salud son los que presentan un porcentaje de vocaciones emprendedoras menor (20,7%) y, en consecuencia, un mayor porcentaje (68,5%) que espera trabajar por cuenta ajena.

Los indicadores obtenidos ponen de manifiesto que los estudiantes de la UCA tienen una actitud favorable hacia el emprendimiento pero consideran, al mismo tiempo, que si no fuese por la limitación de recursos necesarios se convertirían en emprendedores al finalizar su titulación.

Los alumnos de la UCA perciben que su entorno aprobaría su conducta si decidieran emprender. La puntuación media (5,6 sobre 7) alcanzada en todos los indicadores se sitúan ligeramente por encima de los observados en el informe nacional e internacional (5,5).

La influencia del entorno familiar actúa también en la medida que sirven para crear referentes. Se observa que en el caso de Cádiz en el 21,2% de los hogares de los alumnos de la UCA, el padre, la madre o ambos, trabajaban por cuenta propia, porcentaje inferior a la media del informe internacional que se sitúa en el 31,3%. Esto manifiesta una menor influencia potencial del contexto familiar.

Por otro lado, se evaluó la situación de otros familiares y de los amigos más cercanos. En estos casos no llegan al 40% los que trabajan por cuenta propia por lo que, a priori, podrían tener un efecto facilitador del emprendimiento más activo que la familia.

La autoeficacia o convicción personal de ser capaz de organizar y ejecutar efectivamente una serie de acciones para producir determinados resultados, se revela como el principal predictor individual de la elección de carrera. El incentivo para actuar es mayor cuando los estudiantes creen que sus acciones tendrán resultados alcanzables; por eso, la autoeficacia percibida es un importante determinante de los emprendedores exitosos.

Todos de los indicadores de autoeficacia observados en los estudiantes de la UCA presentan valores por encima del valor medio de la escala de medida, destacando sus percepciones de estar capacitados para liderar un proyecto, sus habilidades de comunicación, su creatividad y su capacidad para gestionar con éxito un negocio. Por el contrario, perciben menos autoconfianza en sus habilidades para comercializar una nueva idea o desarrollo, gestionar la innovación dentro de una empresa, crear una red de contactos profesionales, identificar nuevas oportunidades de negocio y desarrollar nuevos productos y servicios.

Más de la mitad de los estudiantes de la UCA realizan su elección por proximidad geográfica a su ciudad de origen (57,3% frente a un 53,7% de la media nacional) y un 16,7% por motivos económicos relacionados con el coste de la matrícula y del nivel de vida (13,2% en España). Sólo un 4,1% de los alumnos encuestados afirma haber elegido a la UCA por su excelente reputación, por debajo del 12,0% en la muestra nacional, y un 1,8% por su excelente reputación como universidad emprendedora frente al 1.6% de las universidades españolas participantes.

Además, se pidió a los alumnos que evaluaran si la UCA le transmite inspiración para desarrollar ideas para nuevos negocios. El entorno de la UCA aparece como poco inspirador para emprender. No obstante, sobre una valoración de 1 a 7 para cada indicador, la percepción media de clima emprendedor de los estudiantes de la UCA (3,8) está ligeramente por debajo de la media internacional (4,0), pero por encima de la media de las universidades españolas participantes en el estudio (3,7).

La valoración de los alumnos de la UCA (3,9) queda ligeramente por debajo que la media internacional (4,0), pero por encima de las universidades españolas participantes en el estudio (3,8).

Además, se analizó la proporción de alumnos de la UCA que reciben o han recibido algún tipo de formación relacionada con la creación de empresas. Los resultados obtenidos permiten realizar una valoración positiva de las actividades formativas en creación de empresas de la UCA. A pesar de que un 58,1% de los estudiantes de la UCA manifiesta no haber recibido nunca formación específica en emprendimiento. Este porcentaje es muy elevado pero inferior a las medias nacional e internacional que superan el 60%. De los que en algún momento si han recibido formación en emprendimiento, destaca el porcentaje de alumnos UCA que lo han hecho de forma voluntaria en algún momento de su vida académica, que se sitúa en el 34,0% frente a un 19,4% de la media GUESSS y un 30,3% de la media nacional.

Se preguntó a los alumnos si estaban inmersos en un proceso de crear su propia empresa. Un 7,6% afirma encontrarse en esta situación, porcentaje inferior a la media de los universitarios españoles (9,5%) y muy por debajo de la media de los internacionales (15,1%). No obstante, este porcentaje es superior a la tasa de actividad emprendedora que se registra en el entorno de la UCA.

Cádiz tiene un menor peso de la población universitaria entre su población (12,4%, frente al 13,8% y 16,1% de Andalucía y España, respectivamente). Este dato, el fracaso escolar, el fuerte desempleo y las características de su tejido productivo, con menos densidad empresarial que la media de España y de Andalucía, hace más relevantes y urgente la necesidad de desplegar medidas extraordinarias para captar y desarrollar personas con talento. Es crítico para Cádiz impulsar la cultura de la innovación, del esfuerzo y del conocimiento que caracteriza a las poblaciones de los territorios que se desarrollan y prosperan.

La UCA es una pieza relevante en ese reto y no debe ser obviada en programas e iniciativas económicas que, a veces, olvidan que debemos construir una sociedad del conocimiento entre todos pero con la universidad. El reciente anuncio de la "Inversión Territorial Integrada" (ITI) para Cádiz es una nueva oportunidad para soslayar antiguos errores y darle más prioridad a las neuronas que a los ladrillos. La mejor inversión territorial que Cádiz necesita es la de mejorar de manera sustancial su capital humano. Ese es un reto que concierne principalmente a su sistema educativo y de manera muy relevante a su Universidad.

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