tribuna libre

José Carlos Sánchez Benítez / Concejal De IULV-CA En Jerez

La catarsis como solución a la crisis

SEGURAMENTE no seré yo el primero que hable del tema, pero la influencia de las emociones en los tiempos que corren, me obliga a proponer como premisa obligatoria a la salida a la crisis, la aparición de una gran catarsis colectiva que permita desbloquear la parálisis social en la que nos encontramos.

El tópico no es nuevo, y es de sobra conocido, que desde los albores de los tiempos, hay quien supo aprovechar los miedos instintivos ajenos en beneficio propio y de los suyos. La estrategia es sencilla, pero no por eso menos efectiva. Se trata de obtener el poder instituyéndome como protector de los indefensos, a costa, eso sí, de mantener el nivel de temores y preocupaciones tan alto que generen siempre la necesidad de sentirse protegidos por mí.

De este modo, da igual que se utilice el miedo a la muerte, el castigo de Dios, la invasión de los bárbaros, o el desplome de la economía mundial, que el efecto es el mismo. Ante la duda y el miedo, queda poco espacio para el razonamiento, la lógica, los datos, o planteamientos alejados de lo ya conocido.

Tal es de inquietante y maquiavélica esta estrategia usada por los poderosos, que nos permite ver cómo en las campañas electorales, a través de los grandes partidos que controlan el juego mediático, se busca más crear un estado emocional que poder dirigir en las masas, que la confrontación ideológica.

Ya en la antigua Grecia, observaron el efecto que causaba la representación de la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones, y se planteó el concepto de catarsis como método de purificación de nuestros miedos, que fue rescatado posteriormente por el psicoanálisis como el procedimiento para la eliminación de recuerdos que perturban la conciencia.

Pues bien, ha llegado el momento de la catarsis colectiva, de expulsar nuestros temores para enfrentarnos a quienes han creado esta pesadilla con el único fin de poder seguir manteniendo su estatus en la jerarquía social. No nos dejemos engañar por la duda y la incertidumbre, la crisis la han generado ellos y la siguen utilizando para justificar todo aquello que no se atrevían a hacer hace unos años.

Con esto no pretendo ingenuamente convencer a nadie de que no hay problemas ni preocupaciones que afrontar, sino invitar a la reflexión serena que nos permita salir del estupor generalizado que nos tiene paralizados ante tanta injusticia.

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