EL Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó este miércoles un sondeo sobre la percepción que los ciudadanos tienen de la actual situación política y económica del país. El estudio de opinión, que se realiza después de que haya terminado por completo la sucesión de citas electorales que han marcado el calendario político durante el último año, pone de manifiesto -una vez más- la profunda sensación de desánimo que vive la sociedad española. Literalmente, los encuestados no ven la luz al final del túnel de la crisis, que lleva ya casi un lustro marcando las agendas públicas y privadas de las principales sociedades occidentales. La incertidumbre ante el futuro, el temor sobre el porvenir económico y el pesimismo son las notas dominantes, si bien la intensidad con la que se perciben estas cuestiones ha crecido de forma notable entre la ciudadanía:_desde 2008 el porcentaje de españoles que consideran que la situación económica general es "mala o muy mala" aumenta hasta 50 puntos porcentuales. Un dato que, con independencia de los factores económicos objetivos, viene a confirmar que la situación de honda depresión económica está teniendo en España un importante impacto en la psicología del cuerpo social, especialmente en lo que se refiere a las clases medias. La desconfianza es mayúscula. No sólo ante el más que incierto devenir de la economía, sino también en relación a la clase política, a la que la mayoría de los sondeados por el CIS responsabiliza directamente de la crítica situación del país. Tras el paro y la recesión, cuyos efectos palpables son el deterioro de la economía familiar y empresarial, los siguientes grandes problemas que identifican los ciudadanos están relacionados directamente con sus representantes públicos: la propia conducta de los políticos frente a los problemas o los numerosos casos de fraude y corrupción que marcan la vida pública. Urge hacer una profunda reflexión colectiva sobre este último aspecto si queremos evitar que la crisis, además de a empresas y a empleos, no termine erosionando también algo igual de importante: la democracia.

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