Tribuna libre

Antonio Saldaña

La educación en España ni es libre ni es gratis

La libertad de educación no es ningún capricho de los padres españoles, es un derecho no sólo recogido en la Constitución Española sino que ha sido incluido en la Convención Europea de Derechos Humanos. Bajo el paraguas de esta facultad, los padres pueden decidir educar a sus hijos con sus convicciones y sin impedimentos del Estado. Repetimos, sin impedimento del Estado.

Parece lógico y entendible que organizar un sistema educativo en un país como España, con casi 29.000 colegios, no es tarea fácil y que atender las preferencias de todos y cada uno de los padres en relación al centro educativo que quieren para sus hijos no siempre es posible por cuestiones puramente físicas en muchos casos.

Pero esto, que se entiende, deja de ser entendible cuando se identifica en el Gobierno de turno, normalmente relacionados con ideologías de izquierda, la obsesión por fastidiar a los padres que optan por centros diferentes a los que el político de turno quiere.

Que la ministra Celaá diga que de la libertad de educación constitucional no emana la libertad de elección del centro educativo es una aberración jurídica y que además lo haga en un congreso de escuelas católicas es una grosería. Cierto es que no siempre los padres pueden elegir los centros pero, precisamente porque es un derecho, la administración debe ir ajustando la oferta educativa a las preferencias de los padres y no lo contrario.

Que usted y las Consejerías de Educación de las 17 comunidades autónomas más Ceuta y Melilla no sean capaces de escolarizar a todos los alumnos en los centros de preferencia no implica que no sea un derecho que sí emana de la libertad de educación aunque no pueda desplegar todos sus efectos. Lo que se infiere de todo esto es que, en el mejor de los casos, emana incompetencia en su gestión y en el peor sectarismo.

La educación en España no es libre desde el momento que a los políticos socialistas y comunistas les da coraje que muchas familias trabajadoras prefieran llevar a sus hijos a centros religiosos. La libertad de educación en España no es real si unos padres no pueden asegurar la escolarización de sus hijos en castellano en todo el territorio español.

La educación en España no es libre porque los políticos de izquierda asfixian económicamente a los centros que imparten educación pública mediante gestión indirecta (los que se llaman concertados para aumentar la sensación de diferencia) destinándoles la mitad de los fondos que a centros gubernamentales y sin permitirles obtener otros ingresos. La libertad de educación en España está muy lejos de ser verdad si a una niña la castigan y le gritan por escribir ¡Viva España!

Y si la educación no es libre, tampoco es gratis. Más de 47.000 millones de euros se destinan en la actualidad a la educación en España, casi un diez por ciento del gasto público, y bien empleado está lo que sirva para el futuro de nuestros pequeños, pero gratis lo que se dice gratis, no es.

Hay una tendencia muy peligrosa a considerar como gratuito lo que es público y por lo que no se paga de forma directa, ya no sólo porque no se valore, sino porque algún político erudito hasta se lo puede creer.

Decir que quien quiera una educación concertada que se la pague (José María González dixit), además de una soberana tontería y bravuconada denotaría un profundo desconocimiento de cómo se conforma el sistema de educación público en España, o lo que es peor y entiendo que más real, un engaño tendencioso y sectario.

La educación pública en España abarca tanto los centros públicos como los concertados, ambos imparten educación pública aunque en los primeros de forma directa y en los segundos de forma indirecta, con una ‘ligera’ diferencia. Que los fondos destinados a los centros públicos de gestión directa son el doble por alumno que los destinados a los centros que imparten educación pública concertada.

No sólo es una aberración decir a los padres que tienen a sus hijos en centros concertados que la tienen que pagar sino que estos centros están ahorrando dinero público, de todos, impartiendo la misma educación pública. Pero no queda ahí la cosa, es que además, los gobiernos de izquierda no quieren que estos centros puedan buscar ingresos alternativos aunque los padres quieran pagarlo.

El remate del tomate. Quien diga que la educación pública es gratuita y que quien quiera llevar a su hijo a un centro concertado que se lo pague o es un ignorante o está en contra de la libertad de las personas.

Y para finalizar, todo esto no sólo lo pienso yo sino el 64% de los padres españoles a los que se les ha preguntado si existe libertad en la educación y han dicho que no. Para gustos, los colores, pero con datos en la mano y con el Gobierno que nos espera, en España la educación no es libre y por supuesto no es gratuita por eso debemos aprovecharla bien y de forma eficiente.

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