DECÍAN que barrer la casa por la noche era mala pata, mal augurio, mala suerte. Esta argucia servía para terminar la jornada laboral de la mujer en el hogar. Goya pintó muchas escenas sobre brujas, siempre eran mujeres, y en un aguafuerte representa a una bruja montada en una escoba enseñando las artes de la brujería a una mujer joven. Hace años se puso de moda, en niveles populares, tener una escobita en la cartera con el fin de atraer el dinero. Era el icono del santo dominico Fray Escoba. Estos pensamientos me invadían portando una gran escoba, camino de la plaza, hecha por un miembro del grupo de mayores de Cuartillos. Me pararon por la calle, contaron historias de los abuelos, de los padres, y muchas miradas ante un objeto anidado en la memoria ciudadana. Caña, toniza, y cogollos de palmito. Cantaban 'Los Sirex': "Si yo tuviera una escoba,…barrería yo el dinero, que es la causa y el motivo, ay, de tanto desespero…"; "…barrería bien profundo, todas cuantas cosas sucias, se ven por los altos mundos…" Pues lo dicho.

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