Las dos orillas

José Joaquín León

El espía bueno y arrepentido

EL mundo necesitaba algún héroe para la temporada de verano. Así que nada mejor que un espía bueno. En tales circunstancias, un arrepentido de la CIA contaba con casi todas las papeletas a su favor. Para que la historia alcance su validez cinematográfica, convenía que el malo fuera EEUU, cuyo presidente Obama acusaba a casi todos los países, empezando por China, de ciberespionaje y hackerismo en los ordenadores oficiales, mientras ahora se ha sabido que eran ellos, los viles americanos, los principales vigilantes de la playa y de todos los asuntos espinosos.

El mundo ya no es lo que era. Para estar mejor informados, los países han dedicado a sus espías a hackear a los vecinos. Edward Snowden trabajó para la CIA (un trabajo estupendo para un espía, ya lo quisieran tantísimos parados), pero él no estaba feliz, porque no era bueno. Ser espía y bueno no es tan fácil. Reveló Snowden que en los EEUU de Obama se espiaba a lo grande, incluso a Angela Merkel y a los de Bruselas, puede que incluso a Mariano Rajoy y a Susana Díaz, tampoco hacían grandes distinciones. Y todo eso mientras que Obama estaba amenazando a China por introducir hackerío de alta gama en los ordenadores americanos, a ver qué se veía.

Casualmente, el espía bueno Snowden apareció en Hong Kong, que es territorio chino, pero se largó con la mayor rapidez posible. Y después se le supone en el aeropuerto de Moscú, territorio internacional del presidente de los rusos, Vladimir Putin, otro angelito, que no se siente demasiado satisfecho teniendo allí un espía tan conocido, que ya no podría espiar nada sin que todo el mundo se diera cuenta. Así va esta parte de la película, cuando lo siguiente es que un chivatazo equivocado en Austria (los espías últimamente tampoco son lo que eran) imagina a Snowden en el avión de Evo Morales. Sólo hubiera faltado que disfrazado de azafata. Y ya nadie europeo de prestigio permitía que el avión de Evo aterrizara en su territorio, como si llevara un cargamento radiactivo, o algo peor. Con lo cual se ha conseguido un conflicto internacional entre Sudamérica y Europa, además de que Nicolás Maduro ofrece asilo en Venezuela al espía, ya que desde Chávez se acoge allí a lo mejor de cada casa, y así distraen a la gente.

El mundo ya no es lo que era, afortunadamente. En el siglo XX, por mucho menos que esto, hubieran tenido la excusa para una guerra mundial de tres o cuatro años.

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