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En la primera legislatura del Parlamento andaluz un joven y desconocido Antonio Romero aprovechó su debut en la tribuna para hablar de Humilladero sin venir a cuento. Él mismo lo explicó: "cito a mi pueblo para que figure en el Diario de Sesiones". Las ocurrencias e invectivas de Romero (PCE e IU) dieron mucho de sí en las décadas siguientes en el Parlamento, Congreso, Senado y Ayuntamiento de Málaga, pero aquella fue su tarjeta de presentación.

La alcaldesa popular de Huévar, María Eugenia Moreno, ha hecho una entrada en sociedad más espectacular. Ha puesto a su pueblo en el mapa nacional, pero sus motivos no son tan festivos. El PP ganó las municipales al PSOE en Huévar por 18 votos y accedió a la Alcaldía gracias a la abstención del único concejal de Podemos, tras una serie de alcaldes socialistas de 1983 a 2019. Moreno ha denunciado unas listas manuscritas que encontró en unas cajas, en las que presuntamente se pasa inventario de trabajadores municipales colocados por los socialistas a cuyas familias hay que reclamar el voto.

El asunto no carece de gravedad, pero ha sido convertido en un escándalo nacional con mucha habilidad. El consejero Bendodo, el hombre de hierro de la Junta, ha hecho la hipérbole. Pretende que esto ha sido así en toda Andalucía y que el PSOE acudía dopado a las elecciones. La alcaldesa hervense también acusa al anterior ayuntamiento de costear mítines del PSOE. Es una revancha de los reproches socialistas al PP por financiación irregular en Madrid o Valencia.

Y mientras tanto en el PSOE no dicen esta boca es mía. Error. Es lo que hizo el PP en sus numerosos casos de corrupción; mirar para otro lado, borrar y destruir ordenadores, negar la evidencia. Falta que alguien dé ejemplo con una investigación interna transparente y tome medidas antes de que intervenga la justicia o se acreciente el escándalo. Nadie lo practica, ni el PSOE con los ERE falsos, ni Iberdrola o el BBVA por sus conexiones con los bajos fondos policiales, ni la Iglesia en casos de pederastia o robo de bebés.

Lo de Huévar no es aislado, ni privativo del PSOE. Aunque hay antecedentes. En el 2012, tras la victoria insuficiente de Arenas y la coalición PSOE-IU, circuló por Málaga un documento de nueve folios con 174 nombres: casi toda la nomenclatura de la Junta en la provincia, con los puestos de libre designación. Se les examinaba para ver quien seguía en su cargo, quién promocionaba y de quién se prescindía. Primero se miraba si eran o no militantes socialistas y después se establecía si eran de confianza. Hay muchos otros ejemplos. Las diputaciones de Sevilla (PSOE) y Málaga (PP) colocan alcaldes de uno u otro partido si pierden el sillón en sus municipios. Lo que produce un fuego cruzado con los mismos argumentos cambiados de bando.

El "y tú, más" ha conducido a un descrédito extraordinario de la política y los políticos. Pero sus señorías no aprenden.

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