La ciudad y los días

carlos / colón

Los nuevos andaluces

IDIOTEZ sin fronteras. Pongan una palabra de moda y crearán una necesidad. La de tener o sentir, como marca de distinción, aquello que la palabra designa. Puede ser una habitación (la moda del living o la del office), un mueble (la moda del mueble bar o la del secreter), un sentimiento (la moda de la incomunicación o la de la angustia existencial), una actitud (la moda de lo lúdico) o una persona. Este último es el caso de los preparadores físicos (como el que convirtió a Aznar en un Ken, el novio de Barbie, algo pasadito de maduro) y más recientemente de los personal coaches. La Junta, que debe ir ya por la quinta o sexta modernización de Andalucía, no ha querido quedarse atrás y para no pasar por cateta o anticuada se ha gastado 284.462,81 euros en personal coach para formar y motivar a sus ejecutivos. El sueldo no basta, el proyecto personal y la vocación no bastan, el servicio público no basta… Hacía falta el asesor personal o personal coach para que estas criaturas mejoraran sus dotes de liderazgo.

Ante las críticas, por boca de la secretaria de Política Institucional, el PSOE ha justificado algo tan difícilmente justificable en tiempos de recortes, sacrificios y despidos diciendo que "la formación de los directivos no es un dinero mal gastado porque se trata de optimizar su rendimiento". Optimizar también es una palabra importante. Como emprendedor o como personal coach.

¡Son tan antiguos estos supuestos modernos y tan carcas estos progresistas de pega! Pura España de López Vázquez. Esto de ser americanos de tercera o de cuarta -y además con un par de décadas de retraso- siempre se nos ha dado bien. Lo de los miles de euros gastados por la Junta en personal coach recuerda a la España de Atraco a las tres; y sobre todo a los cursos que en la película de Dibildos y Bodegas Los nuevos españoles les daban a Pepe Sacristán, Antonio Ferrandis y Manolo Zarzo para convertirlos en modernos ejecutivos agresivos cuando su empresa era absorbida por una multinacional. Allá que iban los desdichados celtibéricos a empaparse de las fórmulas y las recetas que les enseñaban aquellos antecesores de los personal coaches que ahora van a optimizar el rendimiento de los directivos de esta Junta nuestra que parece gobernada por mediocres politicastros de la Restauración. ¿No se les ha ocurrido que son ellos quienes necesitan, y urgentemente, optimizar su tan deficiente rendimiento?

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