En este universo artístico de tantas fluctuaciones, de tantas actuaciones poco sensatas y, muchas veces, nada convincentes, la fotografía viene ocupando un lugar importante. Claro está que muchísimas veces con criterios espurios en los que se pone muy en duda su realidad como ejercicio artístico y se llega a no comprender muy bien cómo se ha elevado a tan alta categoría cuando no son nada más que pobres asuntos sin trascendencia alguna. Estamos hartos de comprobar cómo existen tantos advenedizos que, con una cámara en la mano, se creen Cartier Bresson y, además, exponen y pontifican de lo que nada saben. Pero bien, el arte es sabio y pondrá a cada cual en su sitio. Sin embargo, hay que hacer constar porque es la absoluta verdad que existen, aquí y en otros lugares, muy buenos artistas fotógrafos. Curiosamente, esto siempre pasa, en el arte en particular y en la vida, en general, los que más dicen, los verdaderos creadores, los artistas sin límites, son los más humildes y ellos sólo viven para crear y ejercer como lo que son, fotógrafos fotógrafos. Los de registros pobres y asuntos de escasa enjundia vociferan para hacerse oír pero desentrañan mínimos asuntos con suficiencia artística. En estos días se pueden contemplar en Jerez varias exposiciones de fotografía. Ya comentamos la de Juan Salido sobre la fiesta holi en la Sala Pescadería. En las salas del hotel Casa Palacio María Luisa se expone una muestra de un artistas con mayúsculas, JUCARO, cuya visión de los mejores esquemas de la cotidianidad se elevan a la categoría de lo sublime. En la exposición el universo de la mujer queda supeditado a lo mejor de la plasmación artística y queda manifestada en una realidad que el artista ejecuta con el mayor sentido de la trascendencia representativa. Y, además, una gran muestra abierta a todos se nos hace presente en la plaza del Arenal. El arte deja sus habituales estrictos espacios para adquirir una nueva dimensión. En este caso el de la artista Cristina García Rodero, una de las grandes de la fotografía de todo el mundo y que nos deja el sentido de una realidad llena de energía y valor. Por eso la fotografía, cuando es buena, se convierte en un estamento artístico superior. Lo demás, manifestaciones muy poco convincentes de aquellos que acceden a lo artístico para buscar lo que, ni por asomo, saben plantear.

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