La Cresteria

Manuel Sotelino

¿Una Cuaresma distinta?

Primer domingo de Cuaresma y muchos jerezanos me preguntan si se trata de una Cuaresma distinta. No sé muy bien la razón del a pregunta ni qué responder porque uno pierde ya el equilibrio de las cosas y la edad te provoca un cierto vértigo por las muchas cosas vividas. Cuaresmas distintas a las que ya se les pierde el rastro y se graba en la memoria lo más importante.

Esta va a ser la Cuaresma en la que vamos a echar de menos al bueno de Fernando Morales. Siempre atento a la cámara y al enfoque. Fernando, el libro que te prometí ya te lo daré en el Cielo. Tú sabes a lo que me refiero. Si se trata de que en los besamanos ya no veremos a Morales haciendo sus fotos, pues sí. Esta será una Cuaresma distinta.

Es la Cuaresma de las tonterías. Como la que tuve que ver el pasado viernes en un canal nacional de estos que hacen tertulias escabrosas y amarillistas. El nuevo periodismo de tres al cuarto. En el programa de marras le hacían una entrevista al hermano mayor de la Esperanza de Triana y le preguntaban si en los besamanos este año tenían que usar desinfectante por aquello del coronavirus. No pudo estar mejor Sergio Sopeña al decir que se colaboraba con las autoridades sanitarias y que nada había que desinfectar porque todo era bendito. Un ideólogo de estas tertulias invocó la razón a la cultura al referise a esto de las cofradías y Sopeña le dijo que, de cultura, nada. Que se trata del sentir de más de catorce mil hermanos en la corporación que tenían su sosten de fe en la cofradía trianera. Esto no es cultura sino devoción.

La Cuaresma no sé si será distinta pero los cotos, a mi corto entender, no valen. Y menos cuando se trata de acudir al templo. Nunca ha habido cordones que impidan el paso a una iglesia pero este año sí lo hemos visto en San Miguel. Y eso no está bien. Por mucho que la Iglesia diocesana necesite generar sus propios recursos de ingresos ¿Una Cuaresma distinta? En San Miguel parece que sí. Aunque debería de ser que no. Veremos hoy si sigue el cordón en el histórico templo.

Por tanto, está siendo una Cuaresma con sus peculiaridades. Pero distinta, pienso que no. Y es que la Cuaresma es tiempo de conversión. Y esto, por muchos siglos que pasen, será siempre igual.  Cuaresma de conversión al Señor.

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