CATAVINO DE PAPEL

Manuel Ríos Ruiz

Dos reapariciones flamencas

D IAS pasado en el ciclo Noches Flamencas, celebrado en el madrileño Teatro Fernán Gómez, tuvieron lugar las triunfales reapariciones de dos puntales del género: José Menese y Enrique de Melchor.

Desde los años sesenta del pasado siglo, José Menese es una primera figura del cante. Cuando apareció en el panorama flamenco, siendo muy joven, despertó el interés de la afición y de numerosos cabales, entre ellos de los poetas Luis Rosales, José Manuel Caballero Bonald, Fernando Quiñones y del letrista Francisco Moreno Galván, quien le creó un repertorio, un tanto contestatario y sumamente logrado. Un repertorio de nuevas coplas, aunque con esencia tradicional, que José Menese ha dejado fijado en sus numerosas y valiosas grabaciones, y que todavía lo mantiene vigente en sus conciertos. Y tras una serie de altibajos se esperaba con expectación la reaparición de José Menese ante la afición madrileña, una afición que le ha seguido siempre con una fidelidad extrema. Con su concierto "La Fuente de lo Jondo", ha vuelto a poner de relieve que es un intérprete de verdadera categoría. En primer lugar porque conserva sus apropiadas facultades. En segundo término, porque se entrega a su arte sin paliativos. Y finalmente, porque domina un repertorio estilístico extenso, incluyendo en sus programas cantes un tanto en desuso, como los romances, la farruca, la guajira…y dándole a los tientos -"Señor que vas a caballo/ y no das los bueno días, / si el caballo cojeara/ otro gallo cantaría- una solemnidad y una ecolalia admirables.

Por su parte, en su espectáculo "La Danza de los Gitanos", Enrique de Melchor agrupa un grupo de artistas valiosos, destacando sobremanera el flautista Juan Parrilla, que le acompaña magistralmente en cuantos estilos interpreta, y muy especialmente en el tema "La Danza de los Gitanos", que da título a cuadro flamenco que desarrolla un variado repertorio sobre el escenario, desde la rondeña inicial hasta su broche con una fiesta por bulerías, pasando por las alegrías bailadas por la prometedora y joven bailaora Prado Jiménez. En el fin de fiesta, subieron a escena como artistas invitados el guitarrista Niño Riqueni y el cantaor Chato de Vélez, configurándose los momentos más festeros del concierto. Un concierto que el público aplaudió cerradamente conforme transcurría.

El ciclo flamenco matritense que nos ocupa estuvo completado con las actuaciones de Mayte Martín y El Lebrijano. Dos actuaciones que se despegaron de la tradición, especialmente la de la artista catalana, que con un nutrido elenco musical interpretó canciones sobre poemas de Manuel Alcántara, pero sin sones flamencos de ninguna clase. En tanto El Lebrijano, cifró su presencia en el escenario con su espectáculo "Casablanca", acompañado de músicos arábigoanduces.

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