PSOE-Podemos, la coalición equivocada

Más allá de las etiquetas de "izquierdas" y "progresistas" son muchas y muy profundas las diferencias ideológicas entre PSOE

Por uno de esos giros inesperados que, paradójicamente, son muy comunes en la política, ayer se entrevieron pasos para desbloquear la posibilidad de una coalición de Gobierno entre el PSOE y Podemos. Para ello ha tenido que haber un perdedor, Pablo Iglesias, que ayer dejó claro que no sería un escollo en las negociaciones, renunciando así a su deseo de entrar como vicepresidente o ministro de referencia en el Gobierno de España. Lo ocurrido responde a la más estricta lógica política. Pablo Iglesias llegaba a la negociación siendo necesario para el PSOE, pero tras sufrir un duro varapalo en las urnas y sumir a su partido en una profunda crisis que todavía no se sabe muy bien cómo va a acabar. Pedro Sánchez, sin embargo, había ganado claramente las elecciones y, tras vencer rotundamente a Susana Díaz en su lucha interna, está plenamente asentado en el puesto de secretario general de los socialistas. Ha perdido, como no podía ser de otra manera, el líder más frágil.

Ahora bien. Todavía hay muchas posibilidades de que el pacto fracase. Pablo Iglesias ha dejado claro de que sólo aceptará su veto, y no son pocas las voces dentro del Partido Socialista que avisan de los muchos peligros que se podrían correr si se terminan aceptando ministros de Podemos. Más allá de las etiquetas de "izquierdas" y "progresistas" son varias y muy profundas las diferencias ideológicas y de enfoque de los problemas entre PSOE y Podemos. Entre las discrepancias, la más importante es Cataluña, una cuestión que volverá a inflamarse este otoño cuando se haga pública la sentencia del juicio a los líderes del procés. Pero también hay otros asuntos, especialmente los económicos o de política internacional, que desaconsejan esta coalición, que supondrá la entrada de una fuerza populista en el Gobierno de España.

Las elecciones habían arrojado un resultado que facilitaba la creación de un Gobierno centrado y moderado, con el PSOE y Ciudadanos como principales protagonistas. Sin embargo, el giro estratégico de Ciudadanos, empeñado en liderar la derecha española en vez de convertirse en un partido de centro, ha impedido tal extremo. Por su parte, el PSOE no ha hecho ningún esfuerzo por reconducir la situación, negándose a cualquier ofrecimiento de pacto. Así las cosas, cada vez estamos más cerca de una coalición PSOE-Podemos que escorará definitivamente las decisiones del Gobierno a la izquierda y aumentará la influencia del populismo en nuestro país.

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