El problema de las viviendas turísticas

Los centros de algunas ciudades sufren un problema de despoblación y la oferta de alquiler ha bajado sensiblemente

La Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aechos), la más importante del sector en la comunidad, y la Asociación de Agencias de Viaje de Andalucía acaban de exigir a las instituciones públicas un mayor control de las viviendas turísticas. Los datos que ofrecen son contundentes. De los 58 millones de viajeros que visitan al año España, 15 millones no figuran en registro alguno. Eso se traduce en 3.000 millones de euros que escapan al pago de impuestos y a la generación de empleo. El informe de Exceltur, la asociación integrada por 23 de las empresas más importantes de toda la cadena de valor del turismo, del segundo trimestre de 2017 certifica "el crecimiento descontrolado" de este tipo de alojamientos entre los extranjeros, un 37%, muy por encima del 7,6% del aumento generado por este segmento en la oferta reglada. Pero el fenómeno que se viene observando en los últimos meses alcanza a otros parámetros que van más allá del turismo. Los centros de algunas capitales, tanto en Andalucía como en otras zonas, sufren un proceso paulatino de despoblación de residentes y el stock de pisos en alquiler para residentes se ha reducido de forma alarmante. Las comunidades de vecinos lamentan los ruidos y el continuo trasiego de personas que alteran la convivencia. Pero la norma actual sólo impide que pueda ponerse coto a este negocio si hay unanimidad de todos los propietarios. Andalucía es el principal destino vacacional para los españoles y, dentro de la región, Cádiz y Málaga son los municipios más demandados, según uno de los principales portales tecnológicos que dan soporte a este nuevo boom. En algunas ciudades, como Marbella, se pagará hasta 3.500 euros por una semana en agosto en una de estas viviendas. La Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía trató de adelantarse a estos acontecimientos y en mayo del pasado año aprobó un decreto de regulación para este tipo de inmuebles, con un catálogo de exigencias, entre ellas, que cuenten con licencia de primera ocupación. Un año después, el número de viviendas turísticas inscritas oficialmente apenas llega a las 22.000. Casi 13.000 de ellas en Málaga, 3.157 en Cádiz y 2.138 en Sevilla. Un número casi testimonial en comparación con el movimiento real. El Gobierno andaluz considera que también los ayuntamientos disponen de normativa para actuar. Lo cierto es que la vivienda turística ya es un grave problema y exige una solución coordinada.

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