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El año del Faro de Chipiona

  • En 2013 este municipio gaditano celebrará el 150 aniversario de la colocación de la primera piedra de su gran faro, el más alto de España

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Rocío Jurado, la Virgen de Regla, el Santuario de la Patrona, el moscatel, el Carnaval, las playas... La lista de señas de identidad y encantos de Chipiona que parece interminable también está encabezada por su faro, que, con 60 metros, es el más alto de España y figura entre los diez mayores del mundo.

2013 regalará a este municipio gaditano una conmemoración que tiene como protagonista, precisamente, a esta monumental torre costera. Y es que el 30 de abril hará 150 años de la colocación de la primera piedra del Faro de Chipiona. Efectivamente, las obras de construcción de este proyecto del ingeniero catalán Jaime Font comenzaron en 1863 para desarrollarse durante cuatro años. Así, no será hasta octubre de 2017 cuando se celebre el siglo y medio de su entrada en servicio, pero Chipiona no está dispuesta a dejar pasar la oportunidad de festejar esa primera fecha señalada en la historia de su espectacular faro.

El propio nombre de esta localidad proviene de la denominación romana Caepionis Turris, en alusión a una torre que estaba ubicada en la conocida como roca de Salmedina. Queda constancia por textos clásicos de los geógrafos Estrabón y Mela que para orientar a los navegantes por la desembocadura del río Guadalquivir existía esta torre construida por Caepio de la que desde hace siglos apenas quedan vestigios. En la Edad Media hubo algún que otro proyecto de menor entidad, puesto que la demanda de los marinos persistía, pero hay que remontarse a mediados del siglo XIX para encontrar los primeros intentos serios, que cuajaron, finalmente, en la obra planteada sobre la llamada Restinga del Perro, la que actualmente todavía sigue en pie.

El Faro de Chipiona se construyó, pues, para evitar los peligros que suponía la desembocadura del Guadalquivir por la dificultad que ofrecía una barra donde solían encallar los barcos. Al principio, su lámpara estaba alimentada por aceite de oliva y, posteriormente, por parafina y petróleo. Ya en 1916 se sustituyó el antiguo alumbrado por una instalación Chance a vapor de petróleo. La linterna actual, que es aeromarítima y tiene 3,5 metros de diámetro, luce desde 1964 con un alcance de 25 millas o 45 kilómetros.

El actual farero, Septimio Andrés, recuerda que la de aquel año fue "una reforma importante" que financió Estados Unidos, ya que los militares de la Base de Rota necesitaban esta torre luminosa como referencia en los vuelos de sus aviones. Así vinieron el cambio de la linterna, la colocación de una cúpula de cristal para que la luz se proyectara también hacia el cielo y, por tanto, la conversión del Faro en aeromarítimo. Los destellos blancos que emite cada diez segundos, junto a los que produce la baliza que se halla situada en Salmedina, señala la Punta del Perro y el propio arrecife de Salmedina.

Andrés destaca la relevancia que sigue teniendo en la actualidad el Faro de Chipiona pese a los avances tecnológicos. "Se ha convertido en una referencia complementaria. Cualquier marino experto tanto civil como militar considera necesarios los faros, porque la electrónica puede fallar y, en tal caso, tiene que navegar con lo básico. Además, sirven de referencia a la gente a la que le gusta navegar a vela y a los navegantes que nunca han estado por la zona", comenta el farero. Así las cosas, en la historia de la utilidad de esta torre que mira al Guadalquivir y al Océano Atlántico "no hay ningún punto de inflexión; al contrario, los requisitos de iluminación son mayores ahora, pues los faros deben tener certificados ISO 9001, no pueden estar apagados más de ocho horas al año, etcétera". "No se están dejando, sino que se está avanzando tecnológicamente en su automatización", apostilla.

En una localidad como Chipiona, con clara vocación turística, el Faro también estaba llamado a darse a conocer entre los vecinos y visitantes. La Autoridad Portuaria de Sevilla, el organismo del que depende, comprobó que existía cierta demanda de público y desde 1998 mantiene abierta en sus instalaciones una exposición sobre el propio Faro. Desde entonces hay visitas que incluyen subidas a la torre, cuyas reservas son gestionadas por la Oficina Municipal de Turismo. El Faro abre con este fin durante todo el año, si bien, obviamente, la programación se intensifica en la temporada alta, de manera que los meses de julio y agosto hay cuatro días de visitas a la semana para grupos de hasta 15 personas. Entre los interesados los hay desde escolares del mismo municipio hasta alumnos de escuelas técnicas pasando por asociaciones de muy diversa índole.

En 2013 continuarán las visitas guiadas al Faro, que estrenará dos nuevas salas expositivas con motivo de la conmemoración. Con todo, la fecha clave para el Ayuntamiento es el 30 de abril. En torno a este día habrá dos semanas con una amplio programa de conferencias y actos institucionales. Así, por ejemplo, el Cronista Oficial de la Villa, Juan Luis Naval, aprovechará la efeméride para presentar un libro sobre el Faro que todavía está escribiendo y que espera tener listo para el mes de abril.

Además, el Consistorio pretende recuperar la iluminación monumental del histórico edificio. "Lógicamente, el 150 aniversario es también especial para la Autoridad Portuaria de Sevilla, por lo que hay una total colaboración con el Ayuntamiento en éste y en los demás asuntos que llevamos para adelante", comenta el delegado municipal de Turismo, Javier Díaz, que se muestra especialmente entusiasmado con la acogida que está teniendo el actual concurso de fotografía promovido a través de la red social Facebook para elegir el cartel anunciador de la celebración de la efeméride.

El plazo de admisión de instantáneas del Faro concluye el 9 de enero y el Ayuntamiento prevé presentar públicamente el cartel, junto al programa de actos, en la próxima edición de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que se celebrará a finales del mismo mes de enero en Madrid. Enfrascado en la elaboración de un programa que todavía no está cerrado, Díaz avanza que el 150 aniversario de la primera piedra del Faro compartirá protagonismo con los museos de la localidad. "Chipiona quiere llevar a Fitur, más allá del sol y playa, su oferta museística: el futuro Museo de Rocío Jurado, los centros de El Camaleón y de Cádiz y el Nuevo Mundo, el Museo del Moscatel y demás", anuncia el concejal de Turismo.

El alcalde, Antonio Peña, confirma la ilusión municipal por presentar en Fitur el año conmemorativo en torno a "esta seña de identidad de Chipiona", una ilusión sólo comparable a la que suscita la apertura al público del museo dedicado a Rocío Jurado, prevista por el Ayuntamiento precisamente para 2013. El objetivo del Consistorio de promocionar Chipiona como "la ciudad de los museos" va estrechamente unido al interés del municipio de mostrarse orgulloso de poder exhibir una torre tan emblemática para los chipioneros que año tras año figura como motivo ineludible en el cartel anunciador del Carnaval de la villa, una fiesta que, dicho sea de paso, en esta edición cumplirá tres décadas desde su, digamos, resurgimiento.

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