Luis ‘El Zambo’ clausura el cante del Festival de Jerez

XXVI Festival de Jerez

Acompañado al toque por Miguel Salado fue el encargado de despedir la Bodega ‘Los Apóstoles’ como espacio escénico de la muestra en esta vigésimo sexta edición.

Luis ‘El Zambo’ clausura el cante del Festival de Jerez / Tamara Pastora
David Montes

28 de febrero 2022 - 16:23

Se acabó el cante en el Festival de Jerez. La Bodega Los Apóstoles de González Byass abría sus puertas por última vez en esta edición de la muestra para acoger la última de las citas con los recitales de cante de corte clásico. Tras la maestría cantaora de Pansequito y el buen hacer de María Terremoto y Anabel Valencia - más la guitarra de Serranito-, este año el encargado de poner punto final a este ciclo tenía a un cantaor del barrio de Santiago como protagonista: Luis Fernández ‘El Zambo’ (Jerez, 1949).

De camino al espacio escénico, el buen ambiente era el que se respiraba en los aledaños de las bodegas del sobrino del Tío Pepe e incluso, hasta por la plaza del Arenal se podía observar cómo los aficionados al flamenco iban buscando el sendero de la bodega a través de las feromonas de la jondura. La cita estuvo a punto de agotar el papel. “Al Tío Luis hay que ir a verlo siempre que se pueda”, se escuchaba en la cola de entrada, mientras otros presurosos trataban de buscar con prontitud su sitio en el patio de butacas de la bodega. Los más rezagados apuraban los minutos para conseguir en la barra “una copita para disfrutar mejor del recital, que esto con un amontillado o un palo cortao sabe mejor”.

La sintonía del Festival de Jerez anunciaba el comienzo y Miguel Salado con su guitarra en solitario fue el encargado de abrir la noche. La extensa pieza a medio camino entre la rondeña y la bulería, para la que requirió del cante de Rocío del Corzo en el remate final, nos recordó armonías y melismas Juanmoneistas y ‘Torteros’. Una vez despejada la plaza, Luis ‘El Zambo’ buscó acomodo también en solitario en la soleá por bulerías al golpe, ese cante de nudillos con el que se descubrió al mundo artístico en el disco ‘Cayos Reales de Juncales de Jerez’ (Flamenco & Duende, 1998) y que hace que para alguno de los presentes ya el dinero de la entrada esté justificado.

“Voy a hacer ahora un poquito por soleá de Jerez, que en Jerez se ha cantado por soleá muy bien y mucha gente”, espetó al respetable mientras el tocaor tomaba asiento y afinaba la guitarra. Larga también esta serie de letras. Soleares de Jerez. Y de otros territorios. Triana, Utrera y Alcalá estuvieron presentes con recuerdos a Juan Talega, Pepe el de la Matrona o La Serneta y, de la tierra, a Tía María Bala y Tío Pacote. Sin salirse del barrio, se templó por fandangos con Terremoto y Niño Gloria en la mente.

Media hora de recital había transcurrido cuando llamó al a puerta la bulería corta. Otra larga tanda de Luis ‘El Zambo’ y su genoma diferenciador. Arrancó el mayor el aplauso de la noche por parte de un público que se mostró cariñoso en todo momento con el cantaor. Ovación de las buenas por el trabajo bien hecho y, tras un saludo que parecía de despedida, pero no lo fue, la seguiriya se hizo presente.

Niño no os vayáis, quedaros aquí ‘sentaítos a mi laoque ahora es cuando está esto calentito”, le dijo a Manuel Cantarote, Diego Montoya y Luis Ramos, que ejercían de maestros del soniquete y el compás. Se agarró a Mairena y el Loco Mateo para caminar por el cante del dolor presente y realizar un cierre cuasi-personal de Sanlúcar al Palmar.

Por último, como remate definitivo, de nuevo la bulería corta ‘made in Luis El Zambo’ se hizo bandera en Los Apóstoles por segunda vez y en esta no le quedó más remedio a cada uno de los palmeros que dejar su replante ‘en la losa’, dando así por finiquitado el cante ‘De la raíz’ en el Festival de Jerez, con un público que se marchó para casa contento, aunque con ganas de más.

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