Máster post Covid-19 Corren tiempos de cambios

  • La situación de crisis sanitaria por el coronavirus modificará las formas más tradicionales de la vida de los alumnos: mascarillas, distancia física y digitalización serán claves este curso.

Las mascarillas son solo la punta del iceberg de los muchos cambios que habrá en las universidades y centros de posgrados. Las mascarillas son solo la punta del iceberg de los muchos cambios que habrá en las universidades y centros de posgrados.

Las mascarillas son solo la punta del iceberg de los muchos cambios que habrá en las universidades y centros de posgrados.

Pocas veces tanta gente ha estado tan de acuerdo en algo como ahora: la crisis sanitaria, económica y social provocada por el coronavirus de Wuhan lo ha cambiado todo. Puede que solo de forma temporal, pero la transformación en todos los ámbitos es palpable y, en algunos casos, radical. Por supuesto, el mundo académico no escapa de la extraordinaria situación a la que se enfrenta el mundo y esta nueva normalidad también lo ha tocado de lleno. Las universidades se han llenado de mascarillas y geles hidroalcohólicos pero se han vaciado de alumnos.

Aulas adaptadas, estrictos protocolos de seguridad e higiene, limpieza y desinfección continuas, novedosos sistemas de ventilación y purificadores de aire... En la era del Covid-19 siguen siendo importantes el programa académico, el método de trabajo, las prácticas o las salidas profesionales, pero ahora hay que sumar un nuevo ingrediente cuando se trata de elegir un máster: quién ofrece la mejor formación, sí, pero de manera segura.

Las universidades y centros de formación de posgrado andaluces arrancan con los deberes hechos y una batería de medidas que sin duda van a cambiar la forma en la que los alumnos se han desenvuelto tradicionalmente en los centros. Para empezar, además del uso obligatorio y continuo de la mascarilla, habrá novedades en la forma en que estarán en las aulas: la Junta de Andalucía recomienda a los universitarios que ocupen el mismo asiento tanto en las clases como en los laboratorios o talleres (para facilitar el rastreo en caso de contagios) y que se mantengan, como los niños en el colegio, en grupos estables.

Más separados

Se trata de limitar la transmisión y su conversión en brotes no controlados que conlleven cierres completos. Las universidades deben tomar medidas para limitar las cadenas de contacto y transmisión tanto como sea posible, dice la Junta. Por ejemplo, dentro de una sede universitaria las poblaciones no deben mezclarse, y dentro de un centro los grupos y clases deben mantenerse separados tanto como sea posible. Dentro del aula, los estudiantes también deben estar físicamente separados lo máximo posible. Los aforos permitidos (se recomienda que sea del 50% de su ocupación máxima) y la consiguiente acomodación de aulas, laboratorios, talleres y espacios comunes tales como bibliotecas, salones de actos, salas de reuniones, etc. también condicionará la vida en los centros, como lo harán la priorización de espacios al aire libre o las medidas de limpieza, desinfección o ventilación.

Digitalización

El coronavirus no solo va a cambiar la forma de estar en los centros, sino también el tiempo que se pasará en ellos. Aunque el compromiso es mantener la presencialidad en los centros lo máximo posible, y para ello se han adaptado aulas y metodologías con el objetivo de garantizar que sean espacios seguros y también productivos, la puerta sigue abierta para el desarrollo de una formación parcial o completamente online.

La mayoría de las universidades han realizado importantes inversiones en adquirir equipamiento o acelerar proyectos pendientes de digitalización. Otros centros parten con ventaja. De hecho, muchas de las escuelas de posgrado tienen una amplia experiencia previa en la educación online, y en las que no era tanta el periodo de confinamiento de la población ha servicio como el mejor tubo de ensayo. Un reto al que los centros se han enfrentado con éxito gracias al compromiso de alumnos y profesorado.

La experiencia previa en enseñanza multimodal, incluyendo las herramientas adecuadas y la formación del profesorado en su uso, ha sido clave durante el final del curso pasado y lo será también en el próximo. Una gran parte de los centros apostará este año por la presencialidad unida a la virtualización, formatos híbridos en los que el streaming de clases magistrales, las conferencias online o los trabajos en la nube convivirán con el pupitre y el bolígrafo. Toda una experiencia la de este 2020-2021 histórico.

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