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El acento que triunfa

  • Los actores andaluces son puntuales en las ficciones españolas sin estar obligados a pronunciar un castellano neutro · El sevillano Paco León es el actor de comedia más cotizado en España

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La Juani de Médico de familia fue la última chacha andaluza de la televisión. La actriz madrileña Luisa Martín impostaba un deje sanluqueño exagerado, inspirado en familiares de la localidad gaditana, para moldear su personaje en la telecomedia que hizo furor decenio y medio atrás. Aquella criada de Emilio Aragón, ordinaria y de formación rudimentaria, que hacía tantos aspavientos como los personajes de los Álvarez Quintero en los Estudio 1, era coetánea de la explosión de Chiquito de la Calzada, evolución personal del chistoso sureño que aún predominan por las tardes de Canal Sur. Algunos creen que los chistes son más graciosos con una dicción caricaturizada, pero el acento andaluz, las hablas andaluzas, se oyen con naturalidad en la pantalla. No sólo en comedias, sino en series de todo tipo, informativos o spots.

Juan Diego, redescubierto por muchos jóvenes en Los hombres de Paco, o Paco Valladares, tuvieron que adoptar un castellano neutro para trabajar en Madrid, y en TVE, hace cuarenta años. Sus sucesores ya no se ven sometidos a la presión de sus pronunciaciones. De hecho, el éxito de muchas series está unido a la presencia de actores andaluces, y a la empatía que producen, por encima del rol que asumen en la ficción, donde el andaluz ya no es la chacha de la trama. ¿Cuál es uno de los factores que diferenciaron el éxito de Aquí no hay quien viva respecto a su secuela La que se avecina?: la ausencia de andaluces, como el cordobés Fernado Tejero. Sólo ahora hay una serie que en estos momentos tiene más audiencia que el fútbol, Aída, plagada de actores surgidos de las canteras dramáticas de Andalucía. El sevillano Paco León es el actor de comedia más cotizado en España.

Canal Sur fue la primera en romper barreras de dicción

Las telenovelas de la RTVA (Plaza Alta, Arrayán) han sido punto de proyección para nuestros actores. “Son los primeros seriales que se hacen en andaluz, de ahí que se identifiquen los espectadores”, recalca Ismael Morillo, director durante casi de un decenio de la malagueña Arrayán y su antecesora. La cadena autonómica cumple 20 años y fue la primera en romper barreras de dicción. Canal Sur, que nació con la vocación de “vertebrar Andalucía”, abrió la puerta a todos los acentos, hablas, de la comunidad autónoma, que se desenvuelven sin chirridos a lo largo de la parrilla. El acento más neutro se reserva aún en la cadena pública para las ‘promos’.

La gaditana Paz Padilla, surgida precisamente de la factoría de chistes de Chiquito, fue pionera en presentar programas a nivel nacional (Qué me dices) y protagonizar series (Ala... Dina) sin perder un ápice su acento originario. También así le sucedió a su paisana Esther Arroyo y al malagueño Pepón Nieto, iniciados ambos en la redacción de Periodistas. Paco Tous, baqueteado en las tablas andaluzas, llegó sin tapujos prosódicos a la comisaría de Los hombres de Paco. La sevillana María Galiana, la venerable abuela manchega de Cuétame, se confirmó a edad avanzada en la cinta Solas de Benito Zambrano y es uno de los rostros más valorados de la televisión.

El renovado tejido audivosiual andaluz (sería algo pretencioso llamarlo “industria” ) ha sido una de las plataformas para poner en valor los acentos andaluces, con los que se indentifican los espectadores de Canal Sur y que son aceptados con naturalidad en buena parte del resto de España.

En los realities también ha calado la empatía hacia lo andaluz, como lo atestiguan Ismael Beiro, el primer ganador de Gran Hermano, o la granadina Rosa López y el almeriense David Bisbal, las estrellas de la primera hornada de OT: cada uno aportaba su acento particular, intacto e indeleble. Los acentos andaluces triunfan. Sin complejos.

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