Gestión en Prado del Rey

La urgencia de salvar de este desastre a RTVE

  • Rosa María Mateo y Enric Hernández, en sus cargos provisionales, recrudecen su tono partidista con enfado de la redacción y dimisiones en riada

Rosa María Mateo Rosa María Mateo

Rosa María Mateo / RTVE

El desprecio sin filtros con que la consejera de Cultura de la Generalitat catalana, la sexagenaria Mariàngela Vilallonga, trata a la lengua de todos los españoles vislumbra un aumento de la agresividad de los independentistas.

Van a retomar con más fuerza el pulso político con la incitación al odio y al alejamiento de la sociedad catalana respecto al resto de España. Situación victimista, en pro de la defensa del idioma catalán (como herramienta de exclusión y división, no como riqueza cultural) que en TVE se traduciría en 80 horas semanales en catalán, como se proyecta.

Mientras, el informativo de Andalucía, y de otras quince comunidades, se reduce a diez minutos a la hora tradicional de las dos de la tarde (Telesur se estrenó en 1975). La excepción, con agravio comparativo, vuelve a ser el informativo para Cataluña. El director de Actualidad de TVE, presidente de la corporación in pectore, Enric Hernández, cesa y asiste a dimisiones en bloque por sus decisiones partidistas.

Su única reacción es aumentar la influencia de su reducido núcleo de confianza, personificado en Josep Vilar, nuevo jefe de Informativos. Fue consejero de TV3, la herramienta más cara del independentismo, nombrado por un PSC que ya sólo despierta dudas. PSOE y Podemos han polarizado para sus intereses las escaletas de Torrespaña y de las denuncias de manipulación bajo José Antonio Sánchez (fue un grave error del PP) se ha pasado al otro extremo.

La no emisión del funeral de este lunes en la Almudena ha causado indignación en la oposición. TVE, “la televisión de todos”, sigue siendo cautiva de quienes moran en la Moncloa.

Rosa María Mateo, con su “Televisión Espantosa”, administradora única transitoria, cumple ya dos años en el cargo, por encima del tiempo que estuvieron algunos de sus antecesores recientes.

En su momento, cuando alguien decida sacar del atolladero a RTVE, se marchará sin duda con la vitola de haber sido la peor directora general de la historia y que, de paso, llevó a La 1 (ahora con un 8,9%) y a los Telediarios a sus mínimos de audiencia.

En su última intervención tuvo la original ocurrencia de pedir más dinero, cuando su presupuesto roza los 1.000 millones de euros y con casi 6.500 trabajadores. La intención final de la petición: aumentar los programas en catalán y nutrir las noches con más formatos equivocados. A lo largo de estos dos años con Mateo de máxima y única responsable no se le puede adjudicar ningún estreno afortunado. La 1 vive a golpe de efecto en el prime time y además con espacios estrenados con el PP en el poder: desde Cuéntame a MasterChef.

La 2 sigue en la irrelevancia y canales de utilidad como Teledeporte (ahora un desván de reposiciones) y el 24 Horas de bucles no pasan del 1% de audiencia.

En la dividida redacción de Informativos comienza a caldearse el ambiente e incluso los conductores de los Telediarios elevan la voz porque con esta politización e intereses oscuros todo el esfuerzo se viene abajo con una antipatía que llega al público (el desapego se nota siempre en los esenciales índices de audiencia). Como concepto de cadena Antena 3 ya ha suplantado a La 1 en la sociedad. La gran esperanza de Hernández es que su paisana Mónica López, la meteoróloga, se convierta con su maratón matinal a partir de septiembre en alternativa de Ana Rosa Quintana. No lo cree nadie. No hay que ser un lince para contemplar que lo tiene imposible.Mientras se piensa en ampliar la parrilla diaria de varias horas para Cataluña, Andalucía apenas llegará a media hora de desconexión diaria. El último director de centros territoriales, Ignacio Marimón, con un vídeo patoso, sólo ha durado cinco días en la silla. Mateo y Hernández, en cargos provisionales en los que toman con excesivo riesgo medidas de largo plazo, agudizan el desastre de RTVE mientras que los implicados en el concurso de renovación del consejo de administración se desesperan porque un consenso para TVE, con este Gobierno, no se atisba.

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