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Toros

Cuando se torea con el alma

  • Un inmenso Ruiz Manuel cruijó los sentimientos de la Almeria taurina. El Juli corta dos orejas de peso en su décimo año de alternativa. Cayetano se presenta fragil por una reciente cogida.

Lo confieso. He llorado en la plaza. Hacía tres lustros que no me ocurría. He sentido la gloria torera. Sin provincialismo. Son contadas las veces que he visto torear con tanto sentimiento y verdad. En cada uno de los movimientos. En cada latido. En cada pase. En cada bocanada de aire. Ha sido, es, indescriptible. Inenarrable. Solo perceptible para los que allí estuvimos. Los defectos de una mala estocada, pero ojo, eficaz, se taparon por lo que Ruiz Manuel nos hizo sentir. Perdimos la sensación de tener cuerpo como le ocurría a él. Nueve mil almas levitando al unísono. Ese es el toreo. Con un toro que acabó derrumbados al que le daba miedo continuar ante tal catarsis. Ha sido la purificación de la feria taurina que tan mal camino marcaba. Ha sido la liberación por mucho tiempo. Ruiz Manuel ha transformado el interior de la afición. Pocas experiencias vitales y tan profundas. Gracias Manolo.

Ha sido el mejor pregón de tu vida. Sin palabras y literatura. Ahora, que otros lo hagan. Para la historia decir que fue e n el segundo toro. En el primero perdió una oreja por la espada. Maldita tizona. Pero da igual. Ya todo da igual porque es difícil mayor grandeza. Injusta grandeza que te niegan los despachos pero que te otorga la profesión con un reconocimiento casi imposible. Si alguien me acusa de equívoco, por favor déjenme con el. Que nos dejen ser felices. Son sólo momentos que pueden llenar una vida

No desmerece El Juli. Fue el que puso la tarde cuesta arriba en una faena de mucho fondo al segundo . Otra faena importante de un gran torero para esta plaza. Decíamos en la previa que El Juli está triste. No es cierto. Está trascendente. Dos orejas de verdad, con un eco de mucho fondo. Ha perdido la alegría de la niñez. Ha sido la transformación de diez años de alternativa.

Cayetano, que tanta prensa atrae y tanta pasión femenina provoca, no estuvo, cerca de lo que justifica su dimensión torera. Venía herido, sin reflejos, torpe de piernas. Ni uno arrimado. Siempre acompañando la embestida, pisando demasiados terrenos y con el garbo forzado. Era su tarde de presentación en Almería como torero de alternativa. Ni un pespunte más, que de ello se encarga Versace.

Después de una tarde así que el cuerpo se queda vacío por las emociones, uno no sabe donde ir. Quizá ver la luna desde la playa del Zapillo a seguir sintiendo.

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